Como recordaremos los colombianos, en las horas de la tarde del 7 de agosto de 2018 –hoy hace dos años– tomó posesión como Presidente de la República Iván Duque Márquez.
Además de los actos protocolarios en medio de los discursos pronunciados, se presentaron algunos incidentes originados por unas fuertes ráfagas de viento que se expandieron por la Plaza de Bolívar, lugar escogido por el propio presidente como el escenario para  su posesión.

No faltarán quienes en su calidad de detractores del Presidente Duque hoy digan que aquel ambiente tormentoso de ese día,  sería el presagio de lo que vendría en los meses siguientes.
Aunque a ninguno de los presidentes de Colombia que hayan ejercido este cargo, durante los dos siglos de vida republicana que cumple hoy 7 de agosto el antiguo virreinato de la Nueva Granada, le ha tocado fácil; el actual inquilino de la Casa de Nariño se encontró con un desafío inédito, nada menos que la crisis derivada del Covid-19, que además de una cifra cada día mayor de contagiados y fallecidos, está dejando profundas secuelas en materia económica y social.

Es que la aparición de la pandemia en Colombia se puede catalogar como un evento catastrófico.
Sin embargo, una mirada a las encuestas de opinión de los colombianos revelan que las calificaciones mantienen en forma favorable al Presidente Duque, a raíz de su tesonera labor en procura de sortear los efectos de la pandemia.

Hoy se inicia el segundo tramo del Gobierno, se puede decir que la pandemia le dio norte a su gestión y le impuso una inédita y exigente agenda, consistente en atender la emergencia sin dejar que colapse el sistema de salud, simultáneamente recuperar la economía y restablecer la confianza para que el optimismo crezca, y así evitar un colapso en materia social.

El presidente Duque sigue defendiendo su gestión ante  tan gigantescos retos y afirma que su gobierno no ha escatimado, ni escatimará esfuerzos para  manejar la emergencia, pero reconoce que no pueden “gastar todos los cartuchos”, en la primera batalla de la guerra contra el coronavirus, porque según él, nadie sabe cuánto tiempo dure esta crisis y advirtió que a pesar de las exigencias económicas que la situación genera, no es momento oportuno para hablar de una reforma tributaria en Colombia.

El Presidente Duque es del concepto que el mundo no se puede quedar encerrado hasta que aparezca una vacuna, porque ese sería el suicidio económico y social más grande para el país.

Lo cierto es que si no hay vacuna, si no hay tratamiento y no hay inmunidad, ¿de qué depende que  se pueda avanzar protegiendo la vida y la salud?, es menester que se haga, pero en la medida en que igualmente haya recuperación de vida productiva.

Por eso consideramos que el  segundo tiempo del Presidente  Duque estará enmarcado en la búsqueda de reactivar la economía y volver a la senda de crecimiento. Claro, sin dejar de atender la tensión social que comenzó a evidenciarse antes de la aparición del coronavirus y sin dejar de buscar en el futuro, cuando este desaparezca, un crecimiento más sostenido e incluyente.

El tercer año de su mandato empieza con una fuerte presión hacia la estrategia del Gobierno, es muy importante articular a los ciudadanos, al sector político, a los empresarios y a la academia en una cruzada para retomar el norte.

Pero esta será tarea muy difícil cuando se vislumbra la época preelectoral, con la amenaza de populismos de izquierda y de derecha y la polarización en su máximo nivel.

El liderazgo del presidente Duque está en prueba.

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