El expresidente y actual senador Álvaro Uribe Vélez, quien obtuvo  la más alta votación de la historia democrática de nuestro país, cuando en el pasado debate electoral  contabilizó 820.000 votos que lo respaldaron para ocupar una curul en el Congreso de la República, convirtiéndose en el político más influyente de nuestro país en lo que va corrido del presente siglo.

Ayer demostró su férrea personalidad al anunciar en su propia voz que la justicia había ordenado su captura dentro de un proceso que le sigue por una supuesta manipulación de testigos.

Como era de esperarse la decisión de la Corte Suprema de Justicia de dictar medida de aseguramiento contra el expresidente y senador Álvaro Uribe desató toda una ola de reacciones en el mundo político a escala nacional.

Todas las conclusiones  de la polenica desatada alrededor del tema giran en torno a que  el político más importante en los últimos años en Colombia, elector de presidentes, impulsor del ‘No’, respaldado por sus fieles seguidores, ahora se es cobijado por una  decisión judicial que lo conmina a una detención en su domicilio.

No se puede negar que Álvaro Uribe Vélez ha sido el principal protagonista  de la actividad política de las últimas dos décadas en Colombia.

No solo fue electo presidente, sino reelecto; llevó a Juan Manuel Santos a la Presidencia en su primera oportunidad, luego, catapultó al actual presidente Iván Duque; lideró victorioso aquella campaña del ‘No’ en el plebiscito sobre el acuerdo de paz con las Farc y además de su actual situación jurídica generada por la decisión de la Corte Suprema de Justicia.

Tras haber sido elegido Presidente en 2002, con el 53,1 por ciento de los votos, empezó a hablar de que cuatro años no eran suficiente para “matar a la culebra”, en referencia a la vigencia de la guerrilla, que prácticamente se había tomado el país con las llamadas ‘pescas milagrosas’ en todas las carreteras de Colombia. 
En noviembre de 2005, tras la aprobación del Congreso y la Corte Constitucional de la reelección, Uribe anunció que sería de nuevo candidato para las elecciones del 2006 las que también ganó en la primera vuelta, con el 72,2 por ciento de los votos.
Durante su mandato nombró en el Ministerio de Defensa a Juan Manuel Santos, quien con su aval lograría el triunfo de las presidenciales en 2010.

Santos tomó distancia de Uribe y este interpretó esa decisión como una traición. En 2014, Uribe se consolidó como el presidente fundador del Partido Centro Democrático.

Tras el distanciamiento con Santos, por la incoherencia en las políticas adoptadas frente a las propuestas en campaña, Uribe empezó a liderar un movimiento político de oposición que se consolidó luego como el Partido Centro Democrático en 2014.
Tras esto, oficializó una nueva candidatura al Senado de la República, como cabeza de la lista cerrada del Centro Democrático para las elecciones de marzo de 2014, después de lo cual fue el senador más votado. En esta lista, Uribe inscribió a Iván Duque y lo convirtió así en congresista.
Santos siguió en el poder con el propósito de sacar adelante su proceso de paz, para lo cual convocó a un plebiscito.
Uribe se opuso y lideró la campaña por el ‘No’. No solo ganó, otra vez, sino que decidió que su candidato ahora sería Iván Duque. Y volvió a ganar.
El el Centro Democrático seguirà trabajando con toda intensidad y ya expresaron que “este es el momento para denunciar que estos sectores prochavistas de Colombia quieren llevar al país a lo que fue la Venezuela prechavista, aquella que deslegitimó todas las instituciones, allá de pronto con razones, pero aquí sin razones, la cual le permitió a Chávez ganar”.

Hoy, el exmandatario enfrenta una investigación por manipulación de testigos en su calidad de senador, que podría llevarlo a juicio por dos delitos relacionados (soborno y fraude procesal) y castigados con unos ocho años de cárcel. El proceso apenas inicia y estaremos atentos a ver cómo se desarrolla en la alta corporación, en medio de la tensión que ha despertado esta situación en el país.

#DIARIOLALIBERTAD

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