Por Emerson Grajales Usma*

La Corte Suprema de Justicia, otrora órgano judicial que estaba colmado de credibilidad por sus puntuales determinaciones en su momento y que hoy es solo un arremedo a la “justicia” de monte, es decir, la que utilizaban las Farc en sus campamentos, (criminal, sanguinaria, selectiva, amañada y sin escrúpulo); determinó este martes que se debía dictar medida de aseguramiento al expresidente Álvaro Uribe Vélez.

La historia. Uribe, con pruebas en mano, y pese a ser un líder con amplia capacidad por su  experiencia, “tacó burro” demandando al también Senador Iván Cepeda, por sus reconocidos periplos por cárceles nacionales, velado, Cepeda, en su falsa mampara de ser defensor de derechos humanos; y así buscar falsos testigos a cambio de garantías tanto judiciales como de beneficios a los reclusos, que iban hasta ofertarles la salida del país.

Y digo “tacó burro”, porque en su momento el expresidente olvidó que los togados de ese ardid, son los escuderos de la izquierda y la extrema izquierda de este país. Algo así, como mencionar la soga en la casa del ahorcado. Ya me lloverán demandas por esta columna desde el mismo silo jurídico, pero nada extraña porque solo tengo para mostrar una vida pública que en lo mínimo me servirá para blindarme de las fauces dictatoriales y criminales de los dudosos juristas. Inverso me sucedería si me identifico como miembro de una organización narcoterrorista como las Farc o el ELN, muy seguramente nada pasaría y tendría beneficios para seguir mis escritos.

A Uribe, se le acusa de conseguir falsos testigos y sobornarlos, es decir, de comprar personas para que sindicaran de algún delito a uno de sus contradictores, en este caso, al “impoluto” Iván Cepeda, hombre heredero de una casta criminal y sanguinaria como la de su nefasto padre. Vaya falacia y engaño.

Conclusión, al hoy Senador Uribe, se le devolvió su demanda con la complacencia de los desteñidos togados que actuaron como muro de caucho.

Y todo esto se da, desde el mismo hervidero criminal de donde salió la absolución al narcotraficante y terrorista Jesús Santrich; y todo esto se da, desde el mismo infiernillo donde se cocinó el lavatorio de la “moral” de los criminales que hoy ocupan curules en el Congreso de Colombia.

Más grave aún, que ahora se quiera allanar  el camino para que se lleve a la JEP. Líbranos Señor.

Llevar a Uribe a la JEP, como se viene proponiendo desde los “titiriteros” de ese falso tribunal; sería un trofeo para las Farc y de paso, un “registro” de cumplido de Juan Manuel Santos con los narcocongresistas. Allí, en la JEP, se consolidaría uno de los intangibles puntos de los acuerdos de La Habana; entre Santos y los criminales de las Farc, en el sentido de claudicar la vida pública y política del mentor del Centro Democrático.

No tener tras las rejas a los peores criminales que haya dado, no el Sagrado vientre de una madre, sino la tierra; y venir a encerrar a quien los combatió por años en el monte y en lo urbano hasta desde el solio de Bolívar, es el perfecto equivoco mensaje para que se siga encubando en la juventud actual, la próxima generación narcoterrorista.

*Asesor y consultor

Twitter: @Grajalesluise

#DIARIOLALIBERTAD

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