En medio de las atribulaciones originadas por la pandemia, muchos mandatarios   departamentales de la  Costa Caribe, con la gobernadora Elsa Noguera De la Espriella a la cabeza, han exteriorizado su preocupación  a raíz del  anuncio de la implementación de una reforma al Sistema General de Regalías, por medio de la cual se pretende modificar en el Congreso de la República, la actual distribución y el manejo  de los recursos provenientes de las regalías.

La señalada reforma se puede catalogar como un golpe bajo en detrimento de los postulados de la descentralización en Colombia.

En diferentes épocas en  LA LIBERTAD hemos venido planteando la necesidad urgente e ineludible de acordar un trabajo mancomunado entre los Senadores y Representates a la Cámara componentes de lo que se ha denominado la bancada costeña,  para  convocar voluntades y unir esfuerzos para de esa forma promover los propósitos y causas de nuestra Región Caribe bajo un denominador común.

En verdad algo se ha hecho en ese sentido pero parcialmente, sencillamente porque no ha habido un movimiento unificado y aquellas posibilidades identificadas a las cuales se les asignó promisorio porvenir, se evaporaron rápidamente.

Es que esa falta de unidad de conciencia para defender lo regional por parte de nuestros legisladores costeños, también le ha abierto espacios a la subestimación centralista, porque es notorio que a la Costa no se le tiene muy en cuenta, cuando de favorecer a las regiones se trata.

Es innegable que existe un marginamiento que pesa y este se puede apreciar en la asignación de recursos para proyectos de envergadura; sin embargo predomina cierto conformismo entre los mismos sectores dirigentes, al no exigir lo que verdaderamente le corresponde a nuestra región.

La voz de quienes debieran pronunciarse, como lo son  nuestros Senadores y Representantes, muy poco se hace sentir y la disposición se convierte en un permanente distanciamiento que anula las acciones de conjunto o de frente común, tal como lo hemos venido planteando desde hace algunos años en LA LIBERTAD.

Sobre este tema es conveniente insistir y deberá estar en la agenda de nuestros congresistas costeños, por encima de las parcialidades políticas, para que predomine la unidad que tanto se necesita en el Capitolio Nacional.

Ya va siendo tiempo que los representantes de los distintos estamentos de los departamentos que conforman la Región Caribe, incluyendo desde luego todas las esferas gubernamentales, se decidan a recortar las distancias que se mantienen y que hace cada día más notoria la separación entre la Costa y el interior del país.

Otras regiones de Colombia han alcanzado las metas propuestas por la unidad con que asumen sus propósitos de interés general. Aquí hace falta ese espíritu y la nueva generación  de dirigentes políticos, bien podría romper ese crónico distanciamiento y por el contrario diseñar acciones que animen la convergencia con la intención de construir todo lo que está haciendo falta.

Los tiempos han cambiado y la Costa deberá estar en esa nueva onda asimilando corrientes que le promuevan un destino que supere atrasos y trace metas ambiciosas, no en términos vagos sino de realidades que le den a la comunidad las fortalezas anheladas.

Algo tendrán que hacer nuestros Senadores y Representantes a la Cámara, si de veras aspiran a ser solidarios, donde la ayuda estatal y la inversión social lleguen a todos y donde sin exclusión todos puedan participar en las decisiones y en las realizaciones.

No es posible que todavía se encuentren poblaciones y amplios sectores de nuestra Región Caribe incomunicados a causa de  la negligencia de las entidades  que les corresponde la atención de estos frentes, que mucho influyen en las posibilidades de desarrollo de extensas comarcas de nuestra geografía regional, cuyos pobladores ven frustrados sus anhelos de situarse a la altura de las circunstancias, derivadas de los tiempos actuales.

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