Por: Italo Iguarán P.

En realidad no deja de ser preocupante el panorama político que se vislumbra en Colombia luego de la polémica decisión de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia, en el sentido de decretar la detención domiciliaria preventiva al expresidente Alvaro Uribe Vélez.

Esto teniendo en cuenta el momento por el que atraviesa el país como consecuencia de la pandemia y además por lo que se vislumbra en el panorama político, que no es otro que el incremento de la polarización que ya existía desde tiempo atrás, con una confrontación no solo en el escenario político sino también en las calles, tal como quedó demostrado este martes con las manifestaciones en varias ciudades, donde muchos mostraron su apoyo al expresidente Uribe y otros a la decisión del alto tribunal, polarización que indiscutiblemente tendrá repercusiones sociales, políticas y culturales, no fáciles de predecir por mucho tiempo.

Es cierto que frente a la institucionalidad judicial, siempre se deben respetar los fallos, pero es que la justicia debe ser para todos y se debe medir con la misma balanza, pero es cuestionable el pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia, que deja en el aire la duda respecto al por qué Alvaro Uribe deberá enfrentar el proceso de su juzgamiento con medida de aseguramiento consistente en detención domiciliaria, cuando siempre ha sido una persona que ha acudido a todos los llamados que le han hecho los estrados judiciales, mientras otros que han cometido atrocidades al pueblo colombiano se encuentran gozando de su libertad por los entuertos de las decisiones de los estamentos judiciales de la Republica de Colombia.

Hay quienes han expresado que en el caso de Uribe Vélez, no existe una prueba convincente que justifique haberlo privado de su derecho fundamental a la libertad y que la decisión de la Sala de Instrucción de la Corte “fue una decisión estúpida”.

Otros son del concepto que hubiese sido mejor que Uribe llegara a la segunda fase de juzgamiento en libertad, porque esto también tiene unas consecuencias importantes para el país, es que en la actualidad, la polarización se presenta peor de lo que estaba hace seis días y en la actualidad lo que tiene que buscar el pueblo colombiano son alternativas, aplicando la justicia como debe ser y teniendo como lema que el país se logre unir para fortalecer nuestra vocación democrática, exenta de provocaciones hacia la confrontación.

Y es que –a guisa de análisis– también podemos aseverar que el caso de Uribe no se le puede catalogar como un tema aislado ya que la decisión de la Corte tendrá una gran trascendencia por sus efectos políticos muy delicados, cómo es posible –y la mayoría de colombianos no lo comprende– que a un delincuente, terrorista y narcotraficante como Santrich, quien delinquió durante más de 30 años en el monte, le protegieron todos sus derechos y hoy está en libertad.

Las voces a favor y en contra han sido masivas desde la tarde del martes pasado, luego de la decisión de la Corte Suprema de Justicia, ahora lo que se requiere es que Álvaro Uribe cuente con garantías para lo que falta de su proceso y que el partido de Gobierno llame a la serenidad y no a reacciones violentas.

Esperamos que el expresidente Uribe demostrará con pruebas contundentes su inocencia, haciéndole frente a este proceso, por los cauces adecuados, que este se tramite con la mayor celeridad posible y con el cumplimiento de todas las garantías procesales a que tienen derecho todos los colombianos.

#politicaconLibertad

HL

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