Por: Ana Isabel Llinás Velásquez

Colaboradora

En el contexto latinoamericano, los movimientos sociales desempeñan un importante papel en la construcción de proyectos democráticos en los cuales no solo están en disputa los parámetros de la democracia, sino las propias fronteras de lo que debe ser definido como política. Estas luchas de poder, implican ampliar los repertorios de la acción política y de protesta social que cuestionan la capacidad de respuesta del Estado y que, en últimas, constituyen lo que se considera como un nuevo paradigma político. 

Han sido diversos los caminos recorridos para consolidar estas transformaciones, entendiéndolas de manera más amplia, al sacarla de los confines de los partidos políticos y la institucionalidad formal, una apuesta que ha sido fundamental para los movimientos feministas, y gracias a la cual, podemos hablar hoy día de la existencia de acciones políticas que devienen de apuestas en donde los movimientos sociales incorporan expresiones artísticas como estrategias de lucha; construyendo así, una relación dialéctica entre sus apuestas políticas y el arte como forma de expresión de las mismas, y en últimas como otra política. 

Se trata de una articulación con todo lo que ello implica entre prácticas artísticas, movimientos y agentes sociales; una vinculación que se hace de manera horizontal en donde se condicionan mutuamente tanto el arte como la política.  

La acción política feminista, con todas sus estrategias, son una muestra de ello, ya que sus teorías constituyen fuentes importantes que permiten visibilizar el trabajo tanto de las artistas, como de las activistas; estrechando la relación entre el pensamiento feminista y la creación artística. Este artículo busca comprender, en la actualidad, cuáles son esas apuestas y así profundizar, en particular, sobre la relevancia que ha tenido y tiene el arte en la transformación de las acciones políticas feministas, a partir de ejemplos concretos de artistas y activistas colombianas afines a estas corrientes.

El arte, por sus propios medios, tiene la capacidad de movilizar tanto individual como colectivamente; esto implica reconocer que no es solo un recurso, sino que, en sí mismo, el arte contiene una potencia que logra, no solo mostrar y transmitir, si no, que incluso llega a incidir en las transformaciones sociales. De allí, la importancia de comprender su potencial político, el cómo y por qué puede llegar a ser útil en la movilización política; abordando las prácticas de forma que puedan adecuarse y articularse, para convertirse en elementos de praxis política, recurriendo a sus medios y fortaleciendo sus potencialidades. Se trata de reafirmar que el arte aporta, remueva, favorece e impulsa los proyectos políticos, teniendo en cuenta lo que logra en términos de producción de sentidos y su carácter relacional.

En este aspecto, se posibilita repensar la experiencia artística, no como algo definido y exclusivo de un espacio, una clase o un momento histórico; si no, en su relación con la política, comprendida como un devenir donde confluyen varios aspectos que parten de reconocer el lugar que el arte ocupa en una sociedad y la manera como contribuye a un cambio.El arte no es neutral, la pretensión de neutralidad que se le ha adjudicado es, de por sí, una postura ideológica que desvía la mirada de los problemas de fondo y la sujeta a temas estéticos, reducidos en la tendencia del arte por el arte, implantando una separación entre el/la artista, el medio social y los procesos que implica la producción; de esta manera se pretende delimitar el quehacer del arte y en esa medida su percepción y función. 

Las acciones políticas feministas son diferentes según los espacios donde tengan lugar, en concordancia con lo que se quiere movilizar y propiciar, el lugar es importante -como el atrio de una iglesia cuando el tema de la acción es el derecho al aborto-; además, la relevancia aumenta cuando la intención es controvertir los espacios que han sido institucionalizados para el ejercicio de la política desde una mirada más tradicional, lo que a través de la historia ha demostrado que no han sido espacios pensados para permitir la completa libertad e independencia de las mujeres, lo que nos ha obligado a través de los años a recurrir a distintos tipos de lucha para lograr una equivalencia que nos lleve cerca a la igualdad.

HL

#DIARIOLALIBERTAD

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