Por: Jorge Vergara Carbó

Entrando en materia de desempleo,  la situación no  puede ser más crítica a mayo del presente año. La ciudad con el menor índice de desempleo es Barranquilla con un nivel del 14%, cuando la ciudad venía registrando tasas entre el 7% y 9%, y una informalidad del 60%. Entre desempleados e informales tenemos incluyendo Soledad 570.000 personas, que hoy viven del rebusque, o sea 142.500 familias, que necesitan urgente por parte del gobierno central una Renta Básica para poder subsistir en época de pandemia.

La segunda ciudad con menos desempleo es Cartagena con el 16.1%. La peor es Neiva con 32.8%, seguida de Ibagué con 31.7%., Riohacha con el 29.2%, Sincelejo 25.6%,  Cali 23.0%, Valledupar 22.6%, Medellín 20.8%, Montería 20.7%, Santa Marta 19.7%, Bogotá 19.2%

En el cuadro siguiente se presenta los datos concernientes a la TGP, TO y TD, comparados de mayo 2019 a mayo 2020.

De acuerdo al grafico se puede inferir que la tasa de desempleo a mayo del 2020, podría ser mayor de haberse mantenido la TGP del año anterior o se hubiera disminuido el número de inactivos Estos últimos son las personas que trabajan en los hogares 46.5%, sin remuneración, los estudiantes 32%, y los que se quedaron sin trabajo pero que no salieron a buscar 21.5%

La población inactiva en mayo de 2020, fue de 17.8 millones, y en mayo de 2019, fueron 14.5, una diferencia de 3.3 millones, que de sumarse el 50%, de esos inactivos a la población desocupada que en mayo 2020, fue de 4.7 millones, tendríamos una población  de desocupados de 8.0 millones, lo que  dispararía el índice de desempleo a niveles del 25%.

El desempleo se calcula dividiendo los desocupados por la población económicamente activa (PEA), que a su vez se calcula sumando la población ocupada (17.3 millones) con la desocupada (4.7 millones), lo que significa que la  PEA en mayo 2020, fue de 22.0 millones, que al dividir 4.7 millones de desocupados entre 22.0 millones de ocupados,  da como resultado 21.4%, que es la tasa de desempleo actual.

Para junio, la situación mejoro un poco, debido a la reactivación del sector de la construcción y una parte del sector servicios, lo que arrojó un desempleo del 19.8% a nivel nacional.

Para el mes de junio de 2020, la tasa de desempleo del total nacional fue 19,8%, lo que significó un aumento de 10,4 puntos porcentuales frente al mismo mes del año anterior (9,4%).

A la tasa de desempleo (TD) de junio llegamos así:

PEA 22.7; Ocupados (O) 18.3; desocupados (D) 4.5; inactivos 17,0.   TD = D/PEA = 4.5/22.7 =19.8%.

Siempre hemos manifestado que esa tasa no es real, porque un 21.5%, de los 17 millones de personas inactivas son los que no salieron a buscar empleo, si lo hicieran y no encontraran significaría que los desempleados en junio serían de 4.5+3.7=8.2/22.7= 36.1%, sería el índice real de desempleo en el país. Cifra preocupante, que se ve reflejada en las principales capitales del país, que muestran las siguientes tasas: Neiva (40.6%), Ibagué 37.6%,Popayan 33.7%, Armenia 33.5%,Riohacha31.5%,Sincelejo 29.3%,Montería 24.8%,Valledupar 23.7%, Santa Marta 21.8%, Cartagena 19.4%, Barranquilla 15.9% y San Andrés 11.3%. Solamente cuatro ciudades están por debajo de la tasa de desempleo del 19.8%.

Preocupa el desempleo en los jóvenes de ambos sexos, que debe estar en tasas cercanas al 30%. Son los jóvenes y las mujeres las que más se afectan con tasas de desempleo altas.

Necesitamos corregir esas cifras, que representan una verdadera “bomba de tiempo” que nos puede estallar en cualquier momento, si el gobierno no toma las medidas correctas, para reactivar la economía, aplicando una “Renta Básica” y “renegociando la Deuda Pública.”

REFLEXIONES SOBRE LA SITUACIÓN ECONÓMICA

En síntesis la situación del país en materia económica y de salud, es grave. Los índices macroeconómicos en términos generales son malos. Desde hace años venimos arrastrando déficit gemelos que en la cuarentena se han incrementado a niveles del 8% y 5% del PIB, un alto endeudamiento externo que supera el 56.8%, del PIB,  un alto índice de desempleo (19.8%), unos niveles de pobreza cercanos o superior al 40%, y lo único positivo es una baja inflación aproximadamente del 2%, la llamada “inflación del hambre” ante la carencia de recursos financieros de la población.

En materia de salud los resultados demuestran que no estábamos preparados para enfrentar una pandemia de las características de este tipo. La privatización de la salud no ha dado respuesta a la crisis. Si bien no tenemos lo niveles de contagiados de otros países producto de la cuarentena decretada, estos han venido creciendo a medida que se abre el sector productivo ante la imposibilidad de seguir manteniendo cerrada la economía.

Veo a un gobierno indolente con los pobres, al negarles una Renta Básica, que sería la mejor alternativa para con esos recursos aumentar la demanda de bienes y servicios, generando empleo y por supuesto haciendo crecer la economía.

Veo a un Ministro de Hacienda demasiado optimista con el comportamiento de la economía este año y el entrante. Sus proyecciones del  Marco  Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), están apartadas de la realidad que estamos viviendo. No veo posible que este año la recesión llegue  a niveles del 5.5%, estaremos cerca del 10%.

Pensar con el deseo, es lo que contempla el MFMP, para el año 2021, creer que creceremos al 6.6%, tasa que no hemos podido alcanzar en los últimos años, sin pandemia.

No creo en las dos cifras, porque primero no sabemos con certeza como vamos a terminar este año, aunque me atrevo a pronosticar que tendremos una recesión entre el 8% y 10%. En segunda instancia pensar que el año entrante vamos a recuperar no solo el tejido social deteriorado este año, sino a recuperar las empresas quebradas (140.000) y el empleo perdido, es una mentira que no es piadosa.

Para recuperarnos de la crisis financiera (2008-2010) que no fue tan desbastadora para el país, como la pandemia, se necesitaron varios años. ¿Cuantos vamos a necesitar para esta? España necesito de 10 años, para empezar a recuperarse. Cuando lo había logrado llegó la pandemia.

NECESITAMOS UN ESTADO CAPITALISTA FUERTE

 La pandemia nos debe llevar a pensar u obrar diferente. No podemos seguir pensando que el mercado regula la economía, porque eso no es cierto. Necesitamos un Estado fuerte que lo regule, que recupere la prestación de los servicios públicos y en especial la salud y educación.

 Un Estado que brinde oportunidades a todos sus habitantes sin distinción de clase. Que garantice a sus ciudadanos pobres una Renta Básica Mínima que les permita vivir dignamente.

Que permita generar capital, pero distribuir mejor esa riqueza.

Que logre comprometer a la clase empresarial a pagar sus impuestos.

Que penalice drásticamente la evasión e elusión de impuestos.

Que diseñe una política tributaria justa para todos

Que brinde un sistema de salud y de educación de calidad gratuito.

Que diseñe una política pública agraria que revolucione el campo, que mejore la distribución de la tierra y le permita al  sector privado hacer las inversiones de capital que se necesita para producir parte de las 14 millones de toneladas de alimentos que importamos por los TLC.

Que diseñe una política industrial para el siglo XXI Y venideros.

Que respeta la democracia y garantice unas elecciones limpias, sin ningún tipo de trampas. Que diseñe una política laboral que acabe con la informalidad.

La crisis del coronavirus será recordada en todo el mundo, como la crisis que acabo con la economía, generó un alto desempleo y un número alto de muertos. Pero también nos enseñó que acumular riqueza no sirve de nada. Solidaridad es lo que necesitamos en estos momentos.

Necesitamos señor presidente Iván Duque y señores parlamentarios, directores de partidos políticos, asociaciones civiles, organizaciones obreras acordar una pacto social que le permita al país, tener un crecimiento económico sostenible con tasas por encima del 5%, y que acabe de una vez por todas con la polarización política existente actualmente en el país.

#DIARIOLALIBERTAD

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