Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza

Muchos aún son los retos en ciencia, tecnología e innovación que tenemos en y para la Región Caribe, así como en los espacios para la cooperación regional en estas importantes como definitivas y definitorias asignaturas, en la verdad que la ciencia y la tecnología son, demostrado está, motores del desarrollo; razones y desafíos que requieren de manera importante y urgente un diálogo constante y fluido con la comunidad científica, así como establecer espacios ciertos de discusión sobre ciencia y política que estimulen a todos los gobernantes a edificar propuestas, fomentar e impulsar tales asuntos para afrontar los cambios a los que estamos sometidos como sociedad, por lo que debe permanentemente darse ese diálogo entre ciencia y política, con lo que de paso se contribuye de manera eficaz a robustecer y profundizar la democracia, aspecto por demás necesario en contexto de conocimiento, productividad, desarrollo social y humano, crecimiento e integral prosperidad.

Importante, necesario y urgente también la incorporación de la ciencia y la tecnología en todos los rincones, niveles y escenarios de la Región Caribe, donde fundamental debe ser el papel a cumplir por parte de los gobernantes, política y  políticos en ese cometido; especialmente, por cuanto en pocos ámbitos como en el impulso de las potencialidades de la ciencia y de la tecnología se hace palmario la veracidad que hay crecer para igualar e igualar para crecer, como se viene sosteniendo desde hace algún tiempo en distintos organismos internacionales.

Se ha dicho igualmente que una de las formas mejores de hacerlo es acelerando como debe y tendría que ser, la afinidad, aproximación y correlación de productividades con los países desarrollados, lo que requiere ir hacia estructuras productivas más intensivas en conocimiento, es decir, se trata en esto de adentrarse con voluntad política y decisión manifiesta, en un proceso de cambio estructural que así lo permita. 

Requerimos como región una fuerte acumulación de capital para la innovación, robusta inversión en I+D (Investigación y Desarrollo, que se aplica a los departamentos de investigación públicos o privados encaminados al desarrollo de nuevos productos o la mejora de los existentes por medio de la investigación científica), aumento significativo en patentes y especialización en actividades en ingeniería, toda vez que enfrentamos muchos cambios, tales como que la internet ha alcanzado presencia universal, surgen ciudadanos planetarios, lo que traduce retos para los congresos. Vamos yendo, si es que ya no estamos, hacia un mundo más colaborativo, en red; pues ya no es solo el mundo del capital financiero, sino además el de los contenidos y la innovación; por lo que se impone como región focalizarnos de una vez por todas en una especialización inteligente que beneficie a toda la sociedad, al tiempo de tener en cuenta que ello también obliga invertir en ciencia y sumar esfuerzos en todo momento y a todo nivel.

Debe existir sin duda y para lo cual la voluntad de los gobernantes regionales para trabajar articuladamente en la realización de proyectos en conjunto que beneficien en esta materia y demás aspectos que le son inherentes a los habitantes de toda la región, en lo que primero ha de ser concertar los planes a este tenor que se tienen actualmente para que el desarrollo de la región sea coherente, en lo que debe igualmente  fortalecerse una agenda de trabajo que tenga como perspectiva la armonización y la visión estratégica de la región, entre otros temas, en lo que cabe un convenio que permita el trabajo en conjunto en área tan crucial.
[email protected] * Jurista

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