La tragedia de al menos 28 muertos en la vía Ciénaga-Barranquilla al estallar un camión cisterna de gasolina recién volcado y salido de la carretera es de las más lamentables por sumarse a la otra desgracia: la del abandono total del estado.
Esta vía fue el último negocio que la Gobernación del Magdalena, a cargo de Miguel Pinedo, hace más de 20 años, hizo con un Consorcio vial de ingenieros barranquilleros que siempre la han tenido como un buen negocio, pero sin hacerle mayor inversión en seguridad y atención a los usuarios que pagan altos peajes por su utilización.
Acaso no es obligación de la Concesión tener a disposición el cuerpo de bomberos a la altura de ambos peajes con equipos especiales para apagar incendios ocasionados por combustibles; que logren cubrir el siniestro y alcancen a llegar primero que los vecinos de a pie que acudieron a rebuscarse la vida vertiendo gasolina en las pimpinas de la muerte.

Y donde estaba la policía vial que impidiera el desastre inminente ocasionado al juntar el combustible con la chispa de la batería que se dispusieron quitar para venderla a precio de “lamento náufrago”, al primer camionero en el mismo peaje, donde los agentes del orden paran los carros, ordenan bajar a los pasajeros y practican requisas??
Ahora que se incineraron a la vista de todo el país jóvenes, en su mayoría menores de 30 años, es que se le recuerda a los gobernantes el estado de abandono en que han tenido por décadas a la población de Tasajera, jurisdicción del municipio de Puebloviejo, con niveles de “pobreza tipo Haití” o preferiblemente, para vergüenza de todos, debería acuñarse el término por las Naciones Unidas, “pobreza tipo Tasajera”, que pusiera en fotos y relatos cómo viven en charcas artesanales de sal bajo el agua contaminada de la Ciénaga, con todo tipo de enfermedades y viviendas sin baños levantadas sin técnica una adosada a la otra.
La presencia del gobernador Carlos Caicedo Omar en el lugar de la tragedia y su diligencia para remitir los pacientes lacerados a Clínicas con Unidad de Quemados en Barranquilla, Bucaramanga y Bogota, ha sido agradecida por la comunidad afectada que llora a sus muertos, mientras la otra espera a los que logren sobrevivir, por considerar exótica la presencia del estado que siempre los ha ignorado.
Es el momento de exigir las pólizas de seguros que debieron prestar los Concesionarios de la vía al estado que lo contrató por daños a terceros; estado, contratistas y aseguradoras deben responder a los familiares de lo muertos y de los vivos quemados, iniciativa que deben tomar el Defensor del Pueblo, el Procurador General, el Personero de Puebloviejo, las Asociaciones de Abogados, abriendo los procesos indemnizatorios y sancionatorio contra los señores del Ministerio de Transporte, INVIAS, INCO, departamento del Magdalena, y Concesionario, quienes son solidarios por los perjuicios materiales y morales ocasionados por su imprevision o culpa grave.
Amerita una explicación por los años que llevan informando la construcción de la doble calzada que jamás hicieron. Por los años de mentiras con la solución a la erosión de los kilómetros 19 al 27 que tampoco llegó y que paliaron tirándole piedras a un mar que se les ha de tragar en cualquier tiempo?? Por el tiempo que lleva el Minambiente y el ANLA afirmando que requiere del concesionario un Viaducto que amaine el desastre ecológico que acabó con el manglar pero terminaron entregándose a la fácil solución del concesionario, admitiendo la misma vía a la orilla de un mar abierto que ha de tragársela con todo y usuarios en cualquier pleamar.
Y para colmos, el Ministerio de Transporte que no le exige la PRUEBA DE ALCOHOLIMETRIA a los conductores del transporte de carga que ocasionan graves accidentes por causa de microsueño o por estado de alicoramiento
La Constitución Política obliga al estado a proteger la Vida de todos
Los ciudadanos y es la hora que responda antes que otra tragedia apague la de Tasajera.
No más indolencia.
#DIARIOLALIBERTAD
dawad

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