Por: Emerson Grajales Usma*
El mundo entero seguimos alarmados por un virus que nos brindó la China desde Wuhan, a finales del 2019, y se propagó por todos los hemisferios y ha sumado alrededor de 10 millones 600 mil contagiados y cerca de 515 mil muertes. La organización mundial de la salud-OMS- declaró la pandemia, el 11 de marzo de 2020.
En estos 105 días desde la declaratoria por parte de la OMS, hemos podido observar como alrededor del mundo, todos los gobiernos, en absoluto todos; han aunado esfuerzos para combatir el Covid-19. Los grandes científicos, han adelantado, maratónicamente, estudios que les permita encontrar la vacuna para frenar el contagio.
Muy seguramente, tomará más tiempo, entre tanto, asistiremos a más propagación y por ende a más muertes ante la indisciplina social, como agravante agregado.
Lo anterior, nos permite mirar con ojos de ansiedad cómo ante las ideas que confluyen para exterminar un mal en la humanidad, en Colombia no tenemos la menor idea de cómo aniquilar la “pandemia” de la violencia en nuestro territorio nacional. Si los grandes científicos trabajan sin descanso para frenar este microscópico enemigo que nació precisamente hace 6 meses en la China, porqué razón nosotros los colombianos, no hemos podido ponerle fin a una “pandemia” que desde hace 55 años, he venido cobrando vidas y dejando una vestigio de violencia a lo largo y ancho del país.
El caso del grupo de las Farc, ha dejado desde su creación, tras descontar en el calendario más de cinco décadas de guerra; alrededor de 200 mil muertes y 45 mil desaparecidos y cerca de siete millones de desplazados.
El entonces grupo insurgente, se dejó tentar por el dinero fácil, y comenzaron a incursionar en el negocio del narcotráfico, de los cobros al gramaje y de paso, llegaron al chantaje pero ya no como método de presión al Estado, sino para exigir por el rescate de los secuestrados. Hoy las Farc, son parte de una lista de terroristas que han logrado burlar al mundo y al mismo Estado colombiano, y se han apoderado de la agenda del gobierno nacional, con énfasis en los ocho años iniciales de la década del 2010, cuando llegó al Solio de Bolívar, Juan Manuel Santos.
Sigue uno preguntándose, si para la pandemia del coronavirus en seis meses ya se han hecho pruebas para dar con el antídoto a la plaga, ¿qué hemos esperado para encontrar la “cura” y acabar de raíz con la pandemia del terrorismo?
Los actores principales de la “pandemia” narco criminal, hoy gozan del indulto del Estado y sus protagonistas atrincherados en el Capitolio Nacional cobijados con desteñidas credenciales, posan de ser los dueños de la moral. Discuten y se oponen a leyes como el aumento de penas ejemplarizantes para menores de edad; leyes con duras condenas para narcotraficantes; y se oponen, cínicamente, a simulados proyectos para reformar la justicia que permita la extradición de colombianos.
Esa misma “pandemia” terrorista, no la podremos exterminar de nuestro país, mientras no tengamos un antídoto (léase gobierno), que con rigor someta a sus actores criminales a la justicia; no la podremos exterminar mientras una tal JEP siga como colador que permita el traspaso de terroristas a la vida civil sin haber pagado un solo día de cárcel intramural por crímenes de lesa humanidad, y mientras los mismos narcoterroristas, encuentren en “congresistas”, aliados que los persuadan en su llegada al poder con la venia de nefastos gobiernos.
Ante la ausencia de la “cura” para acabar esta imperfección humana, los colombianos debemos inmunizarnos contra la politiquería, y retomar nuestra autonomía y criterio a través de las urnas para depurar las ramas de los poderes que hoy son permeadas por una escoria humana como Timochenko, Loazada, Catatumbo, Ramírez, Marín, Alape, Sandino; entre otros no menos criminales.
*Asesor y consultor
Twitter: @Grajalesluise

Comenta aquí: