En todos los sectores sociales las críticas no cesan sobre la falta de cultura ciudadana por no usar los elementos de bioseguridad para proteger su vida y la de sus vecinos. ¿Será que la gente tiene idea qué es cultura ciudadana o Urbanidad de Carreño? Para algunos es sentido común protegerse y la mayoría desconoce el gran significado social de las expresiones. En el programa escolar educativo del pasado, había la asignatura ‘Principios de Cívica’, encargada de reforzar el comportamiento solidario, velar por el bienestar ciudadano y colaborar con los programas de la ciudad. Los resultados fueron excelentes con la guía del libro ‘Urbanidad de Carreño’, del profesor venezolano Manuel Antonio. La asignatura fue retirada del pénsum escolar sin ninguna razón y la ausencia se nota por falta de disciplina ciudadana.
La Cultura Ciudadana categoría más académica, cumple algunas funciones de la legendaria Urbanidad de Carreño, con componentes adicionales de enseñar al ser humano a vivir en sociedad con personas diferentes. Como regla esencial de la convivencia es la igualdad de oportunidades, respeto por pensar diferente, no discriminar por color de piel y credo religioso, entre otras. En la nueva categoría social se imponen estrategias para desarrollar buenas relaciones que eviten conflictos. En una sociedad sin cultura ciudadana las discordias vecinales son permanentes, la violencia trasciende al grupo que pertenece, no aceptar el comportamiento del otro, causa agresividad y tensión. El fenómeno de la violencia genera deterioro en el tejido social, ruptura en los diferentes procesos de desarrollo y desgarra el grupo. No atajar el problema a tiempo crea desconfianza en el ciudadano por falta de autoridad, y se mantiene a la defensiva por temor. En Colombia se habla de democracia participativa y el componente más importante es la cultura ciudadana, representada en libertad de expresión y acción que se traduce en construcción de ciudad culta. Lograr la participación ciudadana a través de procesos concertados, el temor de conocer las diferencias de los demás desaparece. La cultura ciudadana es una herramienta eficaz en los grupos sociales, sirven de enlace entre sus miembros e igualmente moldean el comportamiento, mantienen el orden y la disciplina. Las personas que pertenecen a grupo bien constituidos alejan los malos hábitos y conquistan nuevas y provechosas costumbres. Es importante señalar que la existencia de normas modificando costumbres, generalmente crean confusión y caos en los grupos por no socializarse oportunamente.
La historia registra muchos episodios relacionados con costumbres y culturas reformadas, como el caso de la navidad, que en el pasado eran fiestas paganas y la iglesia replicó las experiencias y rituales. El paradigma adornado por regalos, comidas especiales y jolgorio fue enriquecido por el clero y adicionaron el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre. Para la cristiandad no fue difícil retomar la vieja costumbre y cumplir con los rituales religiosos. La situación es diferente cuando un nuevo invento trata de calar en la conciencia ciudadana y pretende imponerse sin método pedagógico especializado; en las personas mayores es normal que se presenten resistencias en los nuevos hábitos. La tradición de las costumbres familiares no es fácil conservarlas en los grupos por la misma dinámica social; en esencia, el hábito es la repetición del acto, la repetición permite que el ejercicio sea más sencillo.
Hacemos un llamado solidario a los barranquilleros y atlanticenses, ponerse el overol y usar tapa boca, guantes, evitar el abrazo entre familiares, amigos y vecinos, no permitir que las personas se acerquen, lavarse las manos cada dos horas y otros cambios cotidianos, no será fácil, pero debemos aceptar para salvar la vida. Nuestra cultura caribe desde siempre ha sido el resultado de un proceso participativo y auténtico donde todos los sectores que conforman la sociedad interactúan para construir cultura ciudadana y retomar las enseñanzas del profesor Carreño. Hoy más que nunca debemos aceptar y cumplir las peticiones del pueblo, no solo para salvar nuestra vida, sino la de nuestros ñeros.

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