Por:
Rubén Darío Ceballos Mendoza

En y después que todo pase, tenemos que evitar la inercia, no estancarnos ni anquilosarnos, y en oposición a lo cual, procurar avances, jalonar, remar hacia un mismo punto, asumir con entereza los nuevos desafíos que heredaremos de la crisis, marcar decisiones, ponernos de acuerdo, contribuir para crecer, promover uniones, establecer alianzas estratégicas, buscar donde estén más oportunidades, capacitarnos mejor, innovar, combinar saberes y experiencias, sumarle a todo reinvención, sindéresis, ímpetu, denuedo, fogosidad, energía.
Interesa priorizar, fortalecernos en lo tradicional, avanzar hacia nuevos caminos, apuntar y diversificar nuevos mercados. Hacernos realmente potentes, evitar vulnerabilidades, ser estratégicos. Afianzarnos, velar por que nuestros productos marquen ventajas, aupar acuerdos comerciales que permitan ventajas. Apurar el establecimiento de anclajes público-privados para que se logren acuerdos que faciliten mejores condiciones para los productos de los nuestros.
Todo debe ser aprovechable, valerse de los acuerdos comerciales para promocionar los productos definidos con ventajas comparativas. Entender que tenemos que remar en una misma dirección. Si un remero no rema, el bote irá despacio. Si rema en otra dirección, se moverá erráticamente. Si no remamos al unísono, no tendrá un rumbo fijo, Si cada uno se detiene a coger fuerzas cuando lo considera necesario, nunca llegaremos a puerto. De ahí la importancia de hacerlo en una misma dirección, coordinadamente y atendiendo direccionamiento. Cualquier intento sin ello termina al garete.
Es tomar iniciativas para mejorar, ir tras las oportunidades con rumbo fijo, hacer cambios, acciones de mejora, responsabilizarse, autogestionar, conseguir resultados, coordinarse, definir propósitos, visión, misión, objetivos, estrategia, campos de actuación, de tal manera que cumpliendo lo cual se contribuya óptimamente a llegar a estados superiores de mejoramientos permanentes y continuos con claridad, para establecer, diseñar y ejecutar planes que alcancen indicadores necesarios que midan progreso, en lo que cuenta la responsabilidad.
Requerimos en esto, gobiernos que comparezcan, sean competentes, comuniquen con sinceridad y verdad, acompañen, animen a resistir y trasmitir confianza institucional, estimular mejores y más altruistas sentimientos e introducir en los debates públicos elevadas dosis de sentido común y racionalidad. No son estos, momentos para vaguedades, frases huecas e incoherentes, sino de sentido de la oportunidad, saber cuándo hablar y cuándo callar. Entender que el asunto que nos ocupa reviste gravedades manifiestas y en tal sentido deben actuar; de lo contrario, de actuarse distintamente, como vemos se está haciendo en diversos aspectos, iremos camino a arruinar lo que debe ser un manejo admirable en el que profesionalismo, criterio, responsabilidad y compromiso de quienes son los encargados de conducir la nave. Es permitir a los ciudadanos albergar la esperanza de que esta grave crisis, por dura que sea, como ya es, no nos amilanará y con el concurso de todos saldremos adelante y en victoria.
rubé[email protected] *Jurista
#DIARIOLALIBERTAD

 
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