Buenas noticias llegaron la semana anterior con el nuevo hallazgo de gas natural que realizó Hocol S.A. en el Departamento del Atlántico, demostrando una vez más el gran potencial que tiene la Región Caribe para el desarrollo de yacimientos de gas, y dando cuenta de los exitosos resultados que ha tenido la reactivación de la industria de hidrocarburos en Colombia.
Este nuevo descubrimiento de gas en el pozo Merecumbé 1 ubicado a 40 kilómetros de Barranquilla, en un área cercana a Ponedera, y el otro reciente hallazgo realizado el pasado mes de mayo en el pozo Bullerengue 3, ubicado a 30 kilómetros de Barranquilla, son la confirmación de la ruta por la que debe seguir transitando el Gobierno Nacional para mejorar la perspectiva de las reservas de gas natural en el país, que en los últimos años han registrado importantes descensos.
Aumentar y asegurar el suministro de gas natural en Colombia en el corto y largo plazo, son acciones claves para garantizar nuestra autosuficiencia energética e ir logrando la sustitución del carbón y otros productos derivados del petróleo, que son altamente contaminantes en la generación de energía y que aumentan nuestra huella de carbono en el mundo. Una forma de ir allanando el terreno de transición hacia las energías renovables no convencionales es entregándole un mayor protagonismo al gas natural en la matriz energética.
El pasado mes de marzo, cuando la Contraloría General de la República alertó sobre la posibilidad de llegar a un déficit en la oferta de gas natural, se encendieron las alarmas en el sector por el impacto negativo que tendría para los colombianos, tener que recurrir a la importación, siendo un país con altos recursos gasíferos. Todo esto visto en un contexto antes de la pandemia resultaba muy grave, ahora en la nueva realidad en la que nos encontramos sería devastador, no solo por el gran malestar social que generarían los incrementos en las facturas de energía y gas, sino también por la pérdida de la confiabilidad que tendríamos del actual sistema, en medio de un proceso de recuperación económica pos-covid. De acuerdo con la Contraloría, la principal falla radica en que Colombia no cuenta con una infraestructura de respaldo para atender la demanda de gas natural en términos de seguridad y confiabilidad, un panorama que hay que cambiar.
Luego de pasar por un escenario de años a la baja en las reservas, los nuevos descubrimientos que se han realizado y la producción en lo que va del 2020, le devuelven cierta tranquilidad a este sector que también se ha visto afectado por la pandemia mundial con caídas en la demanda y en los precios del crudo. La competitividad y masificación del gas natural en el país quedó demostrada con la llegada a los 10 millones de usuarios entre servicios residenciales, comerciales e industriales, el pasado 23 de junio, confirmando así el rol fundamental que está jugando el gas natural en este proceso de transición energética.
Ahora que la incertidumbre económica está más fuerte que nunca, hay que seguir impulsando estos proyectos en la Región Caribe para que se garantice el respaldo de la demanda de gas natural. Resulta urgente que en corto tiempo se logre avanzar a la fase de producción para garantizar nuestra autosuficiencia y mejorar la seguridad energética.
No podemos seguir discutiendo y haciendo cálculos sobre el año en el que llegará el desabastecimiento de gas al país, está demostrado que tenemos los recursos para atender nuestra propia demanda y asegurar el futuro del gas natural en Colombia. Pedimos al Gobierno priorizar en la agenda nacional, el desarrollo de esta industria, que es clave en la recuperación de la economía del país.

Comenta aquí: