Tasajera en medio del dolor, hambre y miseria

El corregimiento de Tasajera pertenece al municipio de Puebloviejo, en el departamento del Magdalena, ubicados al pie de la Troncal de Caribe, vía que une a Barranquilla con Ciénaga, el hambre, la pobreza y la marginalización arrinconaron a los habitantes de esta región obligándolos a buscar desesperadamente y como sea, el sustento alimenticio de sus familias, desnudando con ello la cruel realidad, “La miseria que vive la mayoría de los pueblos del Caribe colombiano” y evidenciando fallas en los gobiernos de turno que han olvidado a este terruño de nuestra sufrida y calumniada Costa Atlántica. Corrían los años 1955, 65, 75, Tasajera prosperaba, su principal actividad económica era la pesca, proveniente de la Ciénaga Grande de Santa Marta, donde se lograba producir más 25 mil toneladas de pescados al año, según fuentes oficiales, que se vendían al interior del país, muchos de los pescadores exportaban sus productos. Su economía quedó sesgada, a partir de los años 80, cuando empezó la construcción por parte del Estado de la carretera Troncal del Caribe obstaculizando las conexiones naturales que tenía el mar con la Ciénaga y con ello la gradual mortandad de su flora, fauna y especies marinas, limitando la principal actividad de sus pobladores conduciéndolos al trabajo informal y a la ilegalidad, empujándolos poco a poco a la miseria. Ello obligó a su gente a propiciar el rebusque en otra dirección, dentro del cordón de asfalto de la Troncal del Caribe, aprovechando un peaje colocado a pocos kilómetros del corregimiento, siendo el único sustento la venta del pan de yuca, arepas, entre otros productos que venden a los transportadores en la carretera y de los siniestros que ocurren con frecuencia por esta vía, según cuenta un joven realizador de audiovisual, Fred Jiménez, que está documentado sobre la problemática social de la región, “Aquí muchos amanecen esperando que un camión cargado de comida se voltee para solucionar el problema en su casa, los jóvenes de Tasajera no tienen nada que hacer, lo único que pueden obtener es lo que les da la carretera”. Los accidentes son una oportunidad para ganarse unos pesos, ante la mirada indolente del Estado. De acuerdo a Sandra Vilardy, bióloga marina, ecóloga y directora de la iniciativa ‘Parques’, Puebloviejo, Tasajera y otros corregimientos vecinos son pueblos anfibios, porque están cerca del mar y la Ciénaga Grande, por lo tanto considerados ‘Ramsar’: Tratado intergubernamental mundial en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos, el Estado no ha tenido en cuenta esta consideración internacional y olvidó por completo a estos pueblos, tanto así que sus habitantes viven en medio de desechos, aguas pútridas sin servicio de agua potable, luz, alcantarillado y no hay recolección de basuras, un abandono total, una discriminación social y ambiental, el Estado aquí no funciona. Existen proyectos por parte del gobierno, pero quedan engavetados explica la bióloga, por ejemplo “Puebloviejo, el 72% es agua, y la gente no tiene para dónde ir, el alto nivel de mar y la doble calzada encerraron a estas poblaciones, llegará el momento en que el mar se trague al pueblo, si no se hace algo ya”. Como resultado, la lamentable tragedia ocurrida el lunes 6 de julio, cuando un camión cisterna que llevaba gasolina desde Barranquilla a Santa Marta se volcó, cerca de Tasajera, más de 50 personas corrieron a recoger gasolina, estando en la faena el camión se incendió y explotó, el macabro accidente es una muestra de la problemática que viven más de 35.000 personas de la región inmersas en la pobreza extrema. Llama la atención, en el triste video difundido por las redes sociales, la desesperante actitud de los habitantes de Tasajera que no midieron el peligro que representaba un carro tanque volteado lleno de combustible tan sensible a cualquier chispa, por buscar como sea la carga para luego venderla y tener algo de alimento para sus familias y la impotencia de los cinco policías que no pudieron hacer nada, algo es evidente ante la necesidad de un pueblo, no existe pandemia, ni fuerza militar, ni alto riesgo en perder la vida, que los detenga por ganarse unos pesos para mitigar el hambre, ese impulso inconscientemente llevó a varios habitantes de Tasajera a la muerte. El Estado tiene que replantear estrategias ya que se ve claro, entre otros factores que influyen en la conducta delictiva, están el económico, educativo y cultural, vertientes ministeriales en que los diferentes gobiernos durante muchas décadas han fracasado. Hoy sábado 11 de julio fecha en que estoy escribiendo este artículo las autoridades reportan 28 fallecidos del mortal suceso, ojalá Dios quiera que la cifra no aumente.

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