El rol del docente en tiempo de complejidad

Por PAULA PEÑA MEZA
En este escrito analizaremos cuál es el rol del docente en este tiempo de crisis y como este perfila su labor hacia la educación virtual, con el fin de generar oportunidades únicas de aprendizaje y así, identificar estrategias pedagógicas para una educación virtual de calidad, que faciliten culminar los objetivos propuestos en cada área y que de una u otra manera se hagan los ajustes necesarios para un proceso educativo pertinente y eficiente.
El maestro tiene un protagonismo primordial durante esta contingencia debido a que en el recae idear estrategias para que sus estudiantes continúen adquiriendo conocimientos. El docente debe empezar entendiendo que debe colocarse en lugar de sus estudiantes y debe adaptarse a la realidad de cada uno. Y que su rol debe adecuarse de manera rápida a lo que es la enseñanza virtual y esto traduce a las incógnitas de él que, el para qué, el cómo enseñar y aprender sin descuidar al quien. La didáctica juega un papel muy importante en la labor del docente durante esta etapa, ya que el docente debe optimizar los métodos, técnicas y herramientas que estén al alcance de sus estudiantes y utilizarlas de la mejor manera con el fin de no hacer las clases virtuales mecánicas ni tediosas. En estos momentos, la tecnología es esencial y cada tecnología cumple su función en el aprendizaje cuando las utilizamos de la forma correcta. En su papel los docentes deben utilizar la tecnología para aumentar su productividad y mejorar su práctica profesional.
Para poder llevar a cabo el nuevo reto para la educación, que es la virtualidad, es necesario implementar el aprendizaje colaborativo en ambientes virtuales de aprendizaje. El uso de herramientas en los diferentes espacios y momentos educativos, donde se vea reflejado el esfuerzo individual y colectivo, actitudes, competencias, etc. Esto con el fin de que el proceso sea más ameno y fácil, tanto para el docente como para el estudiante. Muchos antes de que todo esto sucediera, teníamos una idea desvalorizada y poco significante de la educación virtual, creíamos que no se lograba aprender y que era muy difícil trabajar en equipo a través de la tecnología y lograr resultados positivos. Claro que hay muchos factores que favorecen y otros que por su lado obstaculizan el trabajo en ambientes virtuales, y que van de la mano con todas las actitudes y habilidades que tienen o carecen los estudiantes. Por eso, es fundamental el apoyo del docente en las actividades, para detectar falencias a tiempo y emprender acciones que ayuden a la mejora de estas. Un ejemplo de esto seria, el colaborar espontáneamente y ofrecer ayuda mutua y su falencia es la falta de colaboración. El rol del docente se fundamenta en el socio constructivismo, ya que al ser el mediador favorece el aprendizaje, estimula el desarrollo de potencialidades y corrige funciones cognitivas deficientes, con la intención de mover al alumno a su zona de desarrollo potencial, dicho por Vygotsky.
Es importante que el docente cuente con competencias comunicativas, pedagógicas, sociales y tecnológicas para el uso de sus saberes y estrategias colaborativas de enseñanza-aprendizaje en ambientes virtuales. El docente planifica la tarea y define los objetos del programa de actividades, determina el ritmo de trabajo y criterios de evaluación, estimula y supervisa a los grupos retroalimentándolos, evaluándolos en el funcionamiento grupal, proporciona fuentes de información o facilita el acceso a ellas, entre otras.
Para la educación virtual se necesita de una manera u otra, un currículo organizado y debidamente estructurado, con el fin de poder llevar a cabo en los estudiantes una educación pertinente y didacta. Mora (2012) realiza un mapeo conceptual sobre las distintas definiciones de currículo, citando diferentes autores y al final retoma el suyo donde deja ver la influencia del principio de clasificación propuesto por Bernstein(1988) y señala: “El currículo es el conjunto de posibilidades formativas, identificadas, jerarquizadas y priorizaras que mediante la investigación de las necesidades del entorno, una institución educativa ofrece y pone en escena ante la sociedad para la mejor formación de niños, niñas y jóvenes (Mora 2006, como se cita en Mora 2012: 241). Soy participe de que siempre hay que apuntar a un liderazgo trascendental, rico en responsabilidad y conciencia que apoye estrategias para el desarrollo regional y nacional y genere nuevas posibilidades de avances; para esto es necesario determinar y clarificar metas para así poder emplear acciones necesarias para lograrlas desde cada contexto educativo y sobre todo en el de ahora, el virtual.
Con todo lo anterior, podemos apreciar la importancia de un desarrollo y fortalecimiento de los procesos formativos y la pertinencia en las emociones e intereses de los estudiantes aun en la virtualidad y vemos que ser docente requiere una responsabilidad social y una multiplicación de compromiso a los estudiantes, para generar una apropiación del conocimiento y su proceso de aprendizaje, mediante la claridad del rol que estos poseen y las bases en el ámbito virtual. La comunicación tiene un papel relevante en la educación y más aún en tiempos de pandemia, por qué nos permite establecer la problemática del aprendizaje integral de cada estudiante. Esta debe darse de una manera pertinente, cordial y ética para asegurar el compromiso y sensibilidad de toda la comunidad educativa ya que una comunicación contextualizada con el entorno de los implicados permite una mejor percepción en su desarrollo académico.
[email protected]

¿Te gustó esta nota? ¡Síguenos en Redes Sociales!    

Comenta aquí: