Aprendizaje obsoleto en la Educación media en Colombia

Por Víctor Turizo Camaño
Las debilidades de un sistema salen a relucir en momentos de crisis. Esto se ha observado de manera inequívoca en la enseñanza y el aprendizaje de la educación media en Colombia en tiempos actuales. La instantánea de los padres frente a la pantalla de una computadora, haciendo el ejercicio de resolver las tareas de sus hijos, agravan aún más este problema. Se han realizado esfuerzos desde el Ministerio de Educación Nacional y del mismo modo se han activado reformas sistemáticas de los planes y programas del bachillerato. No obstante, no ha sido suficiente. Medina (2019) señala en su tesis de maestría acerca de la enseñanza de las matemáticas en Colombia, que: “no se ve claramente que los nuevos contenidos condicionen nuevos métodos de enseñanza; lo que se observa es que de acuerdo a como se perciben las matemáticas, perviven simultáneamente diferentes modos de enseñar”. Esta idea se puede extrapolar a los distintos contenidos de los diferentes cursos, que son dictados durante el bachillerato. Por tanto, aun cuando no sea concebible, existen aún profesores de la “vieja guardia”, quienes se resisten al cambio y enseñan las matemáticas desde la mayor abstracción, formalismo, abundancia de definiciones y nula practicidad.
¿Cuál es el problema entonces? La caída en el interés de los estudiantes. Percibido desde la lupa más idealista la escuela debiera ser el espacio – no necesariamente presencial – en el que los estudiantes se reúnen con profesores, a fin de discutir tópicos fundamentales para su formación, los cuales deben contar con bases teóricas y aplicaciones prácticas. Esto demanda un interés total de parte y parte. El bachillerato no puede ser reducido a un simple requisito para acceder a la educación técnica o superior, ni tampoco un requisito mínimo para entrar al mercado laboral con lo justo. Se tratan de seis años entre sexto grado y undécimo grado, los cuales deben ser aprovechados por los estudiantes. De la misma forma, los cursos tampoco pueden ser limitados a una simple carga laboral por parte de los profesores, mediante la cual devengan un sueldo.
Es claro que el interés es un actor clave en todo este rompecabezas del bachillerato. Este interés no siempre surge por sí solo en los estudiantes, sino que requiere la contribución de los profesores en despertar el interés en ellos. No se trata únicamente del qué, sino también del cómo. Presentar simplemente el contenido, al margen de una realidad actual, vuelve el aprendizaje obsoleto, reduciéndolo a una simple obligación, una serie de pasos para aprobar el año. Por otro lado, ayudar a la formación de un pensamiento crítico y reflexivo en los estudiantes se vuelve fundamental. En medio de tantos contenidos disponibles en la web, se vuelve prioritario para los estudiantes el poder procesarlos. Es allí donde surge la necesidad que los estudiantes desarrollen competencias digitales durante el bachillerato. Sencillamente, la semilla ha sido plantada en los contenidos de los programas del bachillerato, se requiere ahora que ésta germine y crezca una planta en la que el interés, la disposición y la vanguardia en la enseñanza, dicten la expansión de las raíces en medio de un suelo actualmente obsoleto.
Lista de referencias
Medina Montañez, C. P. (2019). Los planes y programas de matemáticas en bachillerato: discursos, saberes y prácticas. Historia de la enseñanza de las matemáticas en la segunda mitad del siglo XX en Colombia.

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