Después de tres meses de encerramiento los resultados no son halagadores, más contagiados, más muertos y no se vislumbra ninguna solución al problema del Covid-19.  Desde el inicio de la pandemia el forcejeo por el liderazgo fue evidente entre la Casa de Nariño y el Palacio de Liévano en la capital. La alcaldesa López fue quien prendió las alarmas sobre el fenómeno, solicitando a los capitalinos mantenerse en sus residencias durante tres días como un simulacro, y al gobierno no permitir la llegada de vuelos internacionales al Dorado, la sugerencia no fue acogida y las consecuencias están a la vista.
Con la presencia de Duque todas las tardes por los medios de comunicación para informar de lo mismo y crear más zozobra en la población, la figura presidencial, símbolo patrio y respeto, está desgastándose. Todos los días entrevista a sus asesores, ministros, alcaldes, gobernadores y el problema avanza sin solución. En países con mayor densidad poblacional y personas adultas, en dos meses superaron el problema de encierro. ¿Qué sucedió en Colombia?, falta de organización, ayuda oportuna y ausencia de autoridad por causa de la polarización, todos quieren mandar, los del partido de gobierno no permiten que les arrebaten el protagonismo. Así mismo el contubernio Estado-privados, ha creado el cogobierno sin posibilidad de soltar las ataduras impuestas por el mismo sistema. La opinión pública nota la presión que ejercen los gremios para abrir sus empresas y almacenes de comercio con débiles protocolos de bioseguridad, alegando problemas económicos. Activar la economía es tan importante como combatir la pandemia, pero regulada, inteligente y coordinada, sin presión y protagonismo como pretenden los gremios. Las acertadas declaraciones de un senador de la república al calificar de irresponsable el día sin IVA por presión de los privados, es señal del poder empresarial en el gobierno. El pregón de todas las tardes de evitar aglomeraciones, y conservar el distanciamiento fue patrocinado por el gobierno con el gancho del día sin IVA. ¿Quiénes fueron los favorecidos en estas jornadas? Capitalistas y comerciantes que ofertaron sus inventarios con incrementos en los precios según el descuento. Los compradores denunciaron la trampa empresarial y su vocero con arrogancia defendió la posición de comerciantes con argumentos banales y fríos que no se ajustan a la realidad económica. Con cierta exigencia el vocero Cabal solicitó al gobierno asumiera los costos del tiempo extra laboral por extender el horario de atención al público. Por favor señores, no sean tan irracionales y aprovechados. Los otros favorecidos fueron el sector financiero y la Dian, el primero por permitir las compras   únicamente con dinero plástico, y los bancos controlan este mercado. La Dian por mantener más control sobre los contribuyentes para el pago de impuestos.
Los colombianos percibimos impotentes la presión que ejercen los privados sobre la administración pública y el gobierno obedece sin medir el perjuicio que causa a la población. En las condiciones como se administra el país, evidenciamos que dentro del sistema hay alguien con mucho poder de decisión. ¿Quién sera? Andrecito la conoce. La perlita del ministro de Vivienda se confirma más la dependencia del gobierno, el joven funcionario se tropezó de alegría cuando lo nombraron ministro, aún continúa tropezándose con propuestas descabelladas como la ‘Hipoteca inversa’. La amarga sensación que dejó en los televidentes semejante aberración, es que los pobres no tienen derecho de heredar. La negra y reciente experiencia de un joven que se ufanaba de su juventud como ministro, hoy se encuentra en la picota pública, acusado de varios delitos por no atender los consejos de los mayores. La casualidad, ambos jóvenes comparten tolda política, practican ideologías similares y obedecen órdenes del mismo gamonal.
El gobierno con programas sin lógica racional, atenta contra el patrimonio de los colombianos, y siembra dudas de sus intenciones. Los análisis de expertos apuntan a distintas variables, como la desesperación del gobierno para cumplir compromisos de campaña con el sector privado, genera crisis administrativa. Las frecuentes improvisaciones de decretos y otras disposiciones del gobierno, que posteriormente deben corregir, han   creado temor en la sociedad. La gente tiene miedo por lo poco o nada que proyecta el gobierno para solucionar los problemas. Las instituciones desde sus bases se desmoronan, el miedo está afectando la sana convivencia y la solidaridad, el pánico destruye el pacto social, asesina los valores, elimina la confianza de los gobernantes, debilita las organizaciones sociales. Colombia tiene perdida la brújula, actúa según criterios de personajes siniestros que continúan gobernando por medio de la intimidación y las fuerzas ocultas. Estamos a tiempo de espantar el miedo con propósitos sanos y esperanzadores que se constituyan en un verdadero pacto social sin retórica barata y mentiras.
#DIARIOLALIBERTAD
 

Comenta aquí: