No cabe duda que una de las tantas consecuencias no deseadas de la pandemia del covid-19 que continúa azotando a Colombia y el mundo entero, es el incremento de las desigualdades sociales en nuestro país.
Una realidad que ha quedado evidenciada en estos tiempos de coronavirus y aislamiento preventivo, es que una gran parte de la población sí puede soportar la cuarentena confinada en su casa, con sus necesidades básicas satisfechas, pero también se puede afirmar que un alto porcentaje de colombianos siempre ha vivido del sustento diario en las calles y que en la actualidad no lo puede conseguir, precisamente por las medidas de obligatorio cumplimiento para evitar la propagación del virus.
Es que no se pueden desconocer las cifras suministradas frecuentemente por el Dane que siempre han registrado una informalidad laboral que no baja del 50 por ciento y que más de 22 millones de personas se encuentran ubicadas en el régimen subsidiado.
Según las cifras más recientes dadas a conocer por esta entidad, 13 millones de colombianos sufren la “pobreza monetaria”, es decir, que no disponen de un ingreso suficiente para atender sus necesidades básicas, este grupo representa el equivalente al 27 por ciento de la población; los que se encuentran en la pobreza extrema, o sea en el estado en que no pueden satisfacer necesidades básicas vitales como alimento, agua potable, techo y sanidad, igualmente están otros 3,5 millones de personas que representan el 7,2 por ciento del total, para ellos es una utopía lavarse las manos varias veces al día, la medida más elemental recomendada para evitar el contagio del coronavirus.
Sería demasiado prematuro para saber cuánto han aumentado estas cifras, en los últimos cuatro meses pero es apenas lógico suponer que la pandemia puede convertir en un simple sueño todas aquellas posibilidades de alcanzar la tan añorada meta fijada por varios gobiernos anteriores, en el sentido de disminuir las estadísticas antes señaladas.
Son notorias las necesidades de miles de hogares colombianos y seguramente seguirán creciendo por las restricciones económicas inherentes a las medidas sanitarias que se están aplicando en la lucha contra el covid-19. Sin embargo, la decisión de los gobiernos nacional y locales en el sentido de concentrarse en primer lugar en estos compatriotas con mayores carencias se puede considerar como la política pública más acertado en esta emergencia.
Es por eso que la implementación de las consideradas, drásticas medidas de aislamiento preventivo obligatorio, se justifican ante la necesidad de reducir el ritmo de propagación de la covid-19, para conseguir “aplanar la curva” de contagios de la cual tanto se ha hablado, para así impedir el colapso del sistema de salud.
En ese tópico es digno de destacar que el tan esperado fortalecimiento del sector de la salud se consolida con el hecho que el Gobierno Nacional ha destinado una inversión por el monto $23,1 billones, para acondicionar a más de 3.600 hospitales ubicados en diferentes regiones del país.
Es digno de destacar la decisión de extender hasta diciembre los giros del Ingreso Solidario a 3 millones de hogares en condición de pobreza y vulnerabilidad económica que no reciben ayudas de los programas sociales Familias en Acción, Jóvenes en Acción, Colombia Mayor y devolución del IVA.
En lo atinente al programa de Ingreso Solidario este se extenderá hasta el mes de diciembre, para que muchas familias tengan la tranquilidad con ese apoyo adicional; es así como a partir del próximo 1° julio y durante los seis meses siguientes de este año, cada beneficiario recibirá esta ayuda mensualmente adoptada para mitigar los efectos económicos causados por el covid-19 y aumentar el ingreso de los hogares en situación de pobreza extrema.

Comentarios