Por María Fernanda Cabal

El mundo ha visto cómo el pueblo de Venezuela ha tenido que soportar la dictadura de Nicolás Maduro, que se ha centrado en reprimir totalmente los derechos de sus ciudadanos mientras hace alianzas con el crimen; hasta convertir el otrora país más rico de América, en un territorio de piratas.
Carteles del narcotráfico con participación de bacrines, guerrillas y todo tipo de organizaciones delincuenciales -incluida Hezbollah-, conforman un universo de anarquía y destrucción donde el matrimonio del islam y el comunismo hizo un primer experimento de control y expoliación de riquezas; A la vez que ejecuta una estrategia que desafía la estabilidad de todo el continente.
Ahí, en todo éste entramado de corrupción, surge la figura del empresario colombiano de ascendencia libanesa Alex Naim Saab; no como un testaferro cualquiera, sino como el arquitecto financiero del régimen de Nicolás Maduro.
Saab fue detenido el pasado 12 de junio en la isla de Cabo Verde, por circular roja de Interpol, cuando su avión se detuvo aparentemente por combustible, en su ruta hacia Irán. Su detención configura un nuevo escenario en medio de los negocios ilícitos y el lavado de activos que sostiene la dictadura de Maduro, con testaferros y beneficiarios en distintos países, incluida Colombia.
Una de las operaciones más importantes realizadas por Saab, es el intercambio de oro por comida, que comenzó en el año 2018 con la extracción de oro del arco minero de Venezuela. El metal precioso es enviado a Turquía, en un vuelo que parte cargado una vez a la semana. Allí lo recibe la Istanbul Gold Refinery –IGR-, empresa que envía el dinero hacia Hong Kong, a través de otra entidad llamada Group Grand Limited –GGL-.
Y es precisamente GGL la responsable de transferir el efectivo desde Hong Kong hacia Venezuela y de ahí, hacia tres grandes empresas mexicanas que venden alimentos, empaques y servicios de distribución de los productos, denominadas: El Sardinero, Del Mar e Isa. Se estima que en 2018 se enviaron 900 millones de dólares en oro.
Las empresas mexicanas por sus parte, envían las famosas cajas “CLAP” -de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción- hacia El Táchira en Venezuela, dirigidas al Fondo para el Desarrollo Nacional -FONDEN S.A- para ser vendidas al pueblo que sobrevive en permanente miseria y escaces.
Vale la pena recordar que bajo éste esquema de corrupción, la dictadura tasaba en 34 dólares los productos alimenticios que en México le costaban 16 dólares. Éste hecho fue denunciado en 2017 por la ex fiscal venezolana Luisa Ortega, exiliada en Colombia, quien también relacionó a Alex Naim Saab con varias empresas, entre ellas Group Grand Limited (GGL), en la cual Nicolás Maduro aparece como accionista.
En julio de 2019, las autoridades norteamericanas advirtieron que a través de las cajas CLAP, el empresario colombiano y tres hijastros de Maduro, se estarían lucrando con “cientos de millones de dólares”.
Otro negocio gigantesco dentro de la estructura criminal que sostiene el régimen se concentra en las transacciones de oro por gasolina, que se realizan con Irán. Desde allí se envían busques cargados de combustible para abastecer al país que sorprendentemente, posee las reservas de petróleo más grandes del mundo.
Los medios registraron que Saab aterrizó en Cabo Verde para “tanquear” el avión en el que viajaba, sin embargo todo parece indicar que el motivo fue otro. En la isla africana habría dos buques retenidos cargados de gasolina y otros productos procedentes de Irán con destino a Venezuela; y Saab había tenido que trasladarse hasta allá, para negociar la liberación de dichos navíos que ondeaban la bandera de Liberia, teniendo tripulación griega.
Para sorpresa de la dictadura venezolana, las agencias DEA, ICE y el FBI venían haciéndole seguimiento a las actividades del empresario barranquillero, construyendo un mapa con toda la trazabilidad de sus acciones; incluyendo a su socio, Álvaro Enrique Pulido Vargas -también colombiano-, señalado de tener estrechos lazos con narcotraficantes de México y Colombia.
Ambos están hoy involucrados en investigaciones muy complejas por conspiración, lavado de activos y enriquecimiento ilícito.
La justicia americana encontró que tanto Saab como Pulido Vargas, eran los dueños del Fondo Global de Construcción, que en el año 2013 había promovido proyectos de vivienda de interés social bajo el programa ‘Misión Vivienda’, que en teoría habría construido dos millones de casas en Venezuela. Desde ésa plataforma propagandística ampliaron su radio de acción hacia Colombia, Ecuador y Perú, se dice que de la mano de una de las principales promotoras de sus negocios: Piedad Córdoba.
Es así como se pudo verificar en un video que salió en medios, el acuerdo celebrado entre Colombia – con la presencia del entonces Presidente Santos y su canciller Mariángela Holguín- y Venezuela – con Chávez de Presidente y Maduro de canciller-; con la puesta en escena del empresario Alex Saab, saludando de mano a los anfitriones y procediendo a firmar el convenio. Hoy el expresidente Santos niega conocer a Alex Saab.
Pero las sorpresas no paran ahí. En noviembre de 2018, el diputado venezolano Rafael Ramírez, anunció la investigación de una posible entrada de dinero por parte de Alex Saab a la campaña presidencial del senador Gustavo Petro en ese mismo año.
Esto coincide con las afirmaciones realizadas por parte del presidente de la Asamblea Constituyente de Venezuela, Diosdado Cabello, que aseguró que Petro había ido a Venezuela a solicitar ayuda del chavismo para ganar la contienda electoral.
Los interrogantes continúan abiertos y el país está a la espera de respuestas. Tantas “coincidencias” solo nos muestran que la verdad aún no se conoce y que por lo tanto ésta historia, que parece “de película”, continuará.

Comentarios