El regreso del verdugo

Por Emerson Grajales Usma*
El modus operandi de quienes en la clandestinidad se muestran fuertes y valientes, es claro. En los estrados judiciales o desde cargos inmerecidos y hurtados a través de oscuros acuerdos, actúan como mansas ovejas.
Ya el país los conoce. Hablan de paz para buscar convencer desprevenidos, y ya no utilizan el dedo para disparar, sino, para señalarle a sus “gatilleros” las próximas víctimas; sicarios, muchos de ellos atrincherados hasta en la misma Unidad de Trabajo Legislativo o en su servicio de seguridad con credenciales validadas en la Unidad Nacional de Protección, es decir; con licencia para matar.
También al amparo de artimañas del gobierno que les entregó la agenda del Estado a cambio de arroparlos con el estribillo de “honorables” más no de una verdadera paz; hablan hoy con rebosado cinismo desde el salón Elíptico, de justicia para la no violación de los derechos humanos; de los derechos de los niños y hasta buscan que se castigue con severidad el secuestro y el asesinato de líderes, como si ellos hubieran pasado por código alguno de la ley; o hubieran sido vencidos en juicio. Con los injustos acuerdos del nefasto gobierno de Juan Manuel Santos; los vencidos fueron los jueces y los colombianos.
Este jueves 4 de junio, se repitieron las amenazas contra mi integridad física. Pensé que en verdad esas prácticas intimidatorias, eran cosas del pasado. Pero no. Ahí están. A la orden del día. Porque lo que desapareció, fue el camuflado de guerreristas por el everfit para infiltrar el Estado y de qué manera. Ahora ellos, los cobardes verdugos, son los que hacen las leyes a su antojo y semejanza.
Ya este triste “pasaje” de mi vida lo viví a fondo. Detrás de unas acciones similares de amedrentamiento en el año de 2003 y luego de llamadas anónimas, accionaron una bomba en mi residencia en Pereira, aquella terrible madrugada del 20 de septiembre, con tan mala suerte para uno de mis hermanos, que pagó inocentemente con su propia vida.
El enorme ausentismo de jueces que no sean corruptos, sino que por el contrario, acaben con la corrupción; la escases de Magistrados que no actúen de manera criminal, sino que juzguen el crimen; muestran la enorme brecha existente para que por ahí se purifiquen los delitos de quienes hoy se visten de cuello blanco.
Desde estas líneas, les notifico a los cobardes verdugos que a través de teléfonos públicos o con identificador privado, me quieren silenciar por que no comparto su vida criminal y menos que siga la comedia de que son los adalides de la paz, cuando en verdad son unos miserables exponentes del narcotráfico y el crimen; que no descansaré hasta que este gobierno derogue la JEP y los lleve a extradición para que paguen por sus crímenes de lesa humanidad.
La justicia se debe elevar a su máxima expresión al tenor de la ley y la Constitución. Doblegarnos, no puede ser el papel del Estado ante unos criminales que hasta hace diez años, estaban destruidos por el gobierno del entonces Mandatario Álvaro Uribe Vélez. Mi actividad seguirá siendo, la de servirle al país desde donde el gobierno lo considere, y a través de mis opiniones y defendiendo la democracia sin traspasar las fronteras colombianas.
*Asesor y consultor
Twitter: @Grajalesluise
#DIARIOLALIBERTAD
dawad

Comenta aquí: