El gobierno con las severas medidas contra los adultos mayores de mantenerlos encerrados por más tiempo puede causar daños colaterales que no padecían, como el estrés y sus derivados. El anuncio de prolongar por tres meses, cayó como un balde de agua fría entre la población referente por considerar la medida muy extrema. Establecer media hora tres veces a la semana, para salir al parque no representa ningún alivio y es un desgaste. La preocupación del presidente Duque son las consideraciones de sus “expertos” y el ministro de Salud de roturar a los ‘viejitos’ como potenciales vectores del virus, este señalamiento, es cruel y humillante.
Las estadísticas que reiteradamente repite el presidente todas las tardes, sobre los fallecimientos de personas mayores de 70 años alcanzan el 50% del total y aumenta a 67% al incluir los de 60, mantiene en pánico a esta franja de la población. La estadística no es una ciencia exacta, pero realizada por expertos profesionales, los resultados pueden acercarse al punto de medición. En los estudios estadísticos es importante analizar las diferentes variables relacionado con el hecho y Duque ignora algunas, que posiblemente están atadas al problema, como las condiciones de salud de las personas fallecidas, y únicamente tiene en cuenta la edad. Asegura el presidente que sus ‘expertos’ consideran que las personas con problemas cardiacos, azúcar, próstata y otras patologías están más expuestos a contagiarse con el virus. ¿Será posible conocer, del 67% de fallecidos, cuántos padecían alguna enfermedad?. Preguntémosle al ministro Ruiz. En el mundo, y Colombia no es la excepción, la expectativa de vida aumentó varios años, debido al avance en ciencia y tecnología, el descubrimiento para curar enfermedades mortales y la producción de alimentos proteínicos, evitaron las muertes de miles de personas. Es común encontrar en muchas ciudades del país personas mayores de 70 años, que no tiene ni una caries en su dentadura, menos padecen patologías terminales expuestos al virus. Los adultos mayores por lo general son disciplinados, si en su juventud fueron desordenados ingiriendo licor, adictos al tabaquismo, trasnochadores, consumo de alimentos chatarra y otros hábitos que afectan la salud, al llegar a la edad adulta, se abstienen de esas prácticas. El otro argumento de los ‘expertos’ para justificar el cautiverio a los mayores por más tiempo, es por el riesgo de contagiar a otras personas por su vulnerabilidad y la escasez de ventiladores en el país no alcanzaría para tantos infectados.
El adulto mayor colombiano es una persona equilibrada que aprovecha los años que le quedan de vida para el goce amoroso acompañado de su familia, no debemos estigmatizar a los abuelitos por sus años. El cúmulo de aprendizaje aprovechado durante su existencia en forma práctica o teórico lo hacen un gran ganador, para muchos están sobre el bien y el mal. Se apartan de los conflictos existenciales causados por sentimientos y creencias que perjudican su salud por darle mucha importancia y sobre valorarlos. Conocen que no pueden convertirse en sus adversarios gestando conductas dañinas y egoístas que afectan su buen nombre. Cultivar la convivencia sana y evitar culpar a los demás de sus errores, deben ser la norma base para las buenas relaciones interpersonales. El adulto mayor es un ser respetado, pensante, calculador y experimentado para no repetir sus errores, aprende de ellos y los divulga con sabiduría. Por lo general un adulto mayor enfermo lo primero que pierde es la movilidad parcial o total, por lo que debe apoyarse en bastón, estas limitaciones condicionan su salida a la calle. Podemos asegurar que el 90% de los abuelitos, permanece en sus casas durante la cuarentena, sin salir ni a la puerta de su residencia, con excepción de quienes no cuentan con medios económicos para su subsistencia. El ministro de Salud y sus ilustres asesores deben rediseñar otro calendario que permita oxigenar más el tiempo de recreo, flexibilizar las medidas sin perjuicios de los mayores y el resto de la población, para ayudar a la convivencia.
Defender todo aquello que constituya racionalidad y se identifique con el querer de las personas, no podemos calificarla de conflictivo, defender el sentido común con argumentos sensatos y centrados ayuda al consenso. Entrar en contradicción con los demás por diferir de sus procederes es defender nuestra posición como colombiano, no ejercer este derecho arraigado en nuestra conciencia haría que la existencia no tuviera valor, quedaríamos a la deriva y sin rumbo. Doctor Duque, flexibilice la cuarentena para los adultos mayores. Gracias.

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