Como todos lo sabemos con suficiente claridad, en Colombia todavía nos encontramos en el ‘apogeo’ de los contagios del coronavirus, de acuerdo a las escandalosas cifras que a diario suministra el Presidente Duque, quien atribuye esas estadísticas al hecho de que es insuficiente la atención que le está prestando la ciudadanía a las medidas de confinamiento establecidas como el mecanismo más conveniente para lograr contener la furia del virus.
De ahí el permanente llamado de las autoridades –desde ayer con más énfasis por parte de los alcaldes distritales y municipales– para que se cumpla la permanente recomendación de ¡quédese en casa!, con la advertencia que la responsabilidad debe existir en cada uno de los ciudadanos, porque según el concepto del ministro Fernando Ruiz Gómez, si todos son conscientes que solo en la medida que utilicen el tapabocas y que se laven las manos dieciocho veces al día, que no olviden el distanciamiento y que se convenzan que todavía no se puede pensar en la posibilidad de volver a desarrollar una normal vida social, el único antídoto que tenemos es la responsabilidad que cada uno tiene que asumir, porque según el ministro Ruiz la disciplina social será la clave en la lucha contra el coronavirus y lo que realmente va a permitir que el país pueda retomar la vida productiva.
Lo cierto es que a lo largo de este breve tiempo de 3 meses de cuarentena el presidente Duque ha venido reiterando los objetivos trazados para el manejo de la pandemia, protegiendo simultáneamente la salud y la vida, el apoyo a los más vulnerables y saber cómo se mitigará, sobre todo en estos últimos días, el efecto que hasta ahora ha tenido la pandemia sobre el trabajo y el ingreso de los colombianos.
La otra cara de la moneda es que de acuerdo a un reciente informe del Dane, en Colombia ya tenemos la tasa de desempleo más alta en la historia del país, patentizada en el hecho que de 21.900.000 personas que se encontraban trabajando en el mes de abril de 2019, bajó a 16.500.000, lo que significa que se produjo una disminución de 5.400.000 personas sin trabajo, achacándosele gran parte de este bajón a la pandemia del Covid-19, realidad que se puede catalogar como una verdadera catástrofe social, un fenómeno que puede ahondar las precarias condiciones de muchos colombianos, lo que se convierte en un atractivo para la delincuencia, la criminalidad, el vandalismo, el populismo y hasta para la anarquía
A esto hay que agregar que existen actividades productivas que no pueden reiniciar sus labores por ahora, aún se mantendrán las restricciones a muchos sectores de la economía que históricamente son fuentes de empleo.
Aquí se parte de que el Gobierno nacional dirige desde la Casa de Nariño, pero el enfoque regional será fundamental. Cuando se revisa lo que señaló el Presidente es que más o menos el 70 por ciento de los casos de contagios y fallecimientos están concentrados en 12 municipios.
Por eso desde hace 20 días comenzó el ya conocido proceso de municipios Covid y los no Covid, donde los alcaldes juegan un papel fundamental, por lo que el esfuerzo que habrá que desplegar en la presente fase de aislamiento deberá convertirse en un trabajo articulado con los mandatarios locales, un aspecto que de acuerdo con la realidad de la pandemia se podrá ir implementando progresivamente.
Por eso en gran parte del país se inició ayer esta nueva fase de aislamiento, pero en algunas ciudades, comenzará posteriormente, como es el caso de Barranquilla y Cartagena, ciudades de nuestra costa Caribe que aparecen con un número considerable de contagios.

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