Como se sabe, a partir de hoy varias actividades de diferentes sectores de la economía que se encontraban ‘fuera de catálogo’ desde el pasado 16 de marzo, podrán reaparecer, abriendo la cerradura con las tantas veces mencionada llave de la gradualidad, en cumplimiento de la autorización emanada del Gobierno Nacional e impartida a los gobernadores y alcaldes.

El espíritu de esta nueva norma presidencial se enmarca en la estrategia para avanzar en una nueva etapa de reanudación gradual de las diferentes modalidades de trabajo, tendientes a reactivar la economía abruptamente golpeada por la pandemia del coronavirus.

Desde hoy todo funcionando en coordinación con la necesaria y estricta vigilancia sanitaria y los avances en la preparación y eficacia del sistema de salud grandemente afectado, por lo que se hace perentorio en esta nueva etapa, que persigue el mantenimiento de la protección y la producción que como es lógico, requiere el concurso de todos los actores y estamentos de la sociedad.

Es posible que la cuarentena que comenzó en el mes de marzo –y tal como la experimentó la sociedad colombiana en abril– haya servido para conocer los ‘picos del contagio’ y por otro lado ganar tiempo para reforzar la atención en salud, como hasta ahora ha sucedido.
Este nuevo periodo de la batalla contra el virus, que hoy se inicia, presentará una característica mucho más concentrada en la ciudad, lo que nos hace colegir que las medidas sanitarias y de apertura económica dependerán de los procedimientos que pondrá en práctica el Alcalde de Barranquilla y del comportamiento de los sectores de la economía que desde hoy lunes reanudarán sus actividades, atendiendo el cumplimiento de algunos protocolos establecidos por el alcalde Jaime Pumarejo en lo relacionado con Barranquilla.
En este caso, a manera de ejemplo ciudades como la nuestra podrían “abrir más esa llave de la gradualidad” que Cartagena, en donde al contrario su alcalde tendría que endurecer aún más los controles.
Es por eso que hemos venido reiterando en este mismo espacio editorial, que la actual situación generada por el coronavirus se constituye en un monumental reto para los mandatarios locales y sus más cercanos subalternos, en lo inherente a la vigilancia, el control, el liderazgo, como también en el sentido de abstenerse de proferir decisiones equivocadas e improvisadas, que puedan ser consideradas como impopulares y perjudiciales para la población más vulnerable por el coronavirus.

En Barranquilla se ha planteado una apertura gradual, aquí se seguirá el aislamiento durante esta semana, como venía ocurriendo, hasta el próximo 6 de junio, cuando comenzarán a abrirse los sectores de la industria y el comercio por etapas, las que serán anunciadas oportunamente.
La medida para salir a abastecerse de alimentos o a adelantar diligencias de otras índoles, conocida como ‘pico y cédula’, se mantendrá hasta el 15 de junio y cada fin de semana, hasta ese día se aplicará la ya conocida Ley seca.

Entre tanto, la ciudadanía de Barranquilla sigue a la expectativa sobre la necesidad de que el Ministro de Salud Fernando Ruiz Gómez, atienda el requerimiento del Procurador General de la Nación Fernando Carrillo Flórez, quien le exigió con el carácter de urgencia, que proceda a designar una comisión interdisciplinaria que aplique los protocolos internacionales y reduzca las tasas de morbimortalidad para asesorar a los departamentos y municipios en franco peligro del coronavirus, petitorio en el que enfatizó en forma particular el caso de Barranquilla y el Atlántico.

No hay que negar que el Gobierno ha actuado correctamente al decretar el mantenimiento del aislamiento y ahora con la prórroga a partir de hoy seguramente podrá mostrar los beneficios de esa difícil decisión que ha impuesto enormes esfuerzos y sacrificios a los colombianos.

Mientras llega la vacuna contra el coronavirus lo más aconsejable en la actualidad es atender el llamado de ¡quédese en casa!

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