El reciente anuncio sobre la llegada de militares estadounidenses al territorio colombiano causó reacciones cruzadas en en el país, mientras las autoridades locales y la Embajada norteamericana sostienen que las actividades serán para ayudar a combatir al narcotráfico.

Así, muchos dirigentes locales criticaron que una decisión de esas características tendría que haber sido aprobada previamente por el Congreso. Por su parte, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) señaló: “Esto atenta contra la soberanía nacional y además es inconstitucional”.

En contrapartida, el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, explicó que “en ningún momento habrá tránsito de tropas extranjeras ni participarán en operaciones militares”. Más en detalle, aclaró: “Se trata de un grupo de élite, netamente de carácter consultivo y técnico”.
Entre tanto, crecen las dudas sobre las actividades que desarrollará el equipo de la Asistencia de Fuerza de Seguridad, considerando que las zonas de acción son cercanas a la frontera con Venezuela.

A su vez, muchos colombianos se preguntan sobre la efectividad de la colaboración estadounidense para erradicar al narcotráfico: en 2008 había 119.000 hectáreas con cultivos de coca, en 2012 eran 78.000 y el año pasado se registraron 212.000, según la Oficina de la Política Nacional para el Control de Drogas de EE.UU.
Por su parte, el analista internacional Nicolás Villa Moya opina que el conflicto del crimen organizado “no se va a resolver con una guerra contra el narcotráfico”. Y añade: “Lo único que ha logrado es, básicamente, muchos muertos, mayor cantidad de cultivos, expansión del fenómeno y un incremento del precio”.

Asimismo, el experto se pregunta “cómo beneficia esa presencia al interés nacional de Colombia”. Y finaliza: “Ningún país quiere que su soberanía se vea cuestionada con la presencia de tropas extranjeras”.

HL

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