Este lunes 1 de junio inicia oficialmente en el Mar Caribe y el Golfo de México, y hasta el 30 de noviembre, la habitual temporada de huracanes. Sin embargo, y como ha sucedido en el 2020, puede que este tipo de eventos se presenten antes o después de la fecha habitual.

Estos eventos, los ciclones tropicales, tienen relevancia para Colombia puesto que el paso de ellos puede tener incidencia en los departamentos de La Guajira Bolívar, Atlántico, Magdalena, el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Sucre, Córdoba, Chocó (Acandí, Unguía) y Antioquia (Golfo de Urabá).

En medio de la pandemia que afecta al mundo, el archipiélago de San Andrés y Providencia deberá afrontar la temporada ciclónica. Desde esta semana los organismos de gestión del riesgo en San Andrés han confirmado que la isla no está preparada para afrontar la temporada de huracanes.

Tan solo el pasado sábado se confirmó esta situación cuando fuertes lluvias ocurridas el pasado fin de semana inundaron algunos sectores de la isla, provocando pérdidas materiales y afectaciones a varias familias.

Se precisa mantener durante la temporada, el seguimiento a los informes del IDEAM y las autoridades marítimas frente a las condiciones climáticas, niveles de mareas, vientos y fenómenos que puedan originarse y activar los programas para comunicación previendo que conozcan las medidas de autoprotección que deben adoptar.

De igual forma, se insta a activar las estrategias departamentales y municipales de emergencias, los protocolos de respuesta ante ciclones tropicales, así como los servicios de respuesta: albergue y alimentación, búsqueda y rescate, salud y saneamiento básico, logística, servicios públicos e información pública.

También se sugiere a los operadores de embarcaciones, lo mismo que a los pescadores, seguir de cerca la evolución diaria de las condiciones meteorológicas marinas y atender las recomendaciones que brinden las autoridades.

A la comunidad, se aconseja entre otros aspectos, realizar acciones preventivas: limpiezas de escombros, aseguramiento de techos, ventanas, vigas y columnas, poda de árboles, limpieza de canales de agua y desagües, permanecer atentos a la información divulgada a través de los medios de comunicación y autoridades locales, tener un plan de emergencia para la unidad familiar en el que se determinen rutas de evacuación, puntos de encuentro, refugios cercanos, teléfonos de emergencia dentro de la familia, entre otros.

HL

#DIARIOLALIBERTAD

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