El Gobierno de Nicolás Maduro denunció ante la ONU la “amenaza del uso de la fuerza militar” de Estados Unidos contra esos navíos que deben proveer la gasolina que escasea en uno de los países productores de hidrocarburos más importantes del mundo. El ministro de Defensa venezolana, Vladimir Padrino, ya adelantó que, al entrar en la zona económica exclusiva del país, esos barcos serán escoltados por aviones de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) “para darles la bienvenida” y agradecer “tanta solidaridad y cooperación”.
El embajador venezolano ante la ONU Samuel Moncada, señaló que si “las provocaciones de Estados Unidos se materializan de alguna manera, la acción no sólo constituiría una agresión militar armada contra un buque mercante de bandera iraní y contra el pueblo venezolano en su conjunto”, sino que en la situación de pandemia actual “equivaldría a un crimen de lesa humanidad”.
Desde principios de abril, buques militares estadounidenses patrullan aguas del Caribe, cercanas a la ruta probable de los cargueros iraníes, con el propósito de prevenir que “actores corruptos” exploten la crisis del coronavirus e introducir más droga en EEUU. La Cuarta Flota de Estados Unidos, con base en Jacksonville, Florida, es la responsable de las operaciones en la región.
Venezuela sufre en plena pandemia una fuerte escasez de gasolina que no hizo más que profundizar la debacle económica. La administración estadounidense sanciona a quienes realizan negocios con PDVSA, la petrolera estatal, como medio para debilitar a Maduro. El Gobierno calcula que necesita entre seis y ocho semanas para poner operativo el Complejo Refinador Paraguaná, que en su tiempo fuera el centro de refinación más grande del mundo y que podría producir entre cerca 180.000 barriles de gasolina diarios. Ese volumen permitiría cubrir la demanda interna.
Teherán es también considerado por Washington uno de los “estados patrocinadores del terrorismo”. El Palacio de Miraflores negó que la ayuda iraní fuera a cambio de oro, como habían sostenido los sectores de la oposición más radicalizados. La Casa Blanca dijo que evaluaba “castigar a Irán” por ayudar a Maduro.
“Ahora el abastecimiento de combustible en Venezuela depende de decisiones surgidas del forcejeo entre potencias militares globales. La incapacidad del parque refinador local de cubrir la demanda interna deja en manos del juego en el tablero global la posibilidad de llenar el tanque de gasolina de los venezolanos”, señala el portal caraqueño ‘Contrapunto’. Y añadió: “la escasez de gasolina se ha democratizado. La esperanza de quienes pretenden llenar el tanque nuevamente es la llegada de gasolina importada”. ‘Contrapunto’ se pregunta si la llegada de los buques iraníes “podría desatar una crisis como la que se produjo en 1962 entre la Unión Soviética y Estados Unidos por el envío de misiles de mediano alcance hacia Cuba”.
HL
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