Por Emerson Grajales Usma

La reaparición del narcoterrorista Jesús Santrich, en territorio venezolano, es algo que ya teníamos claro. No existe, por el momento, otro país limitante con el nuestro, que a diferencia de Venezuela, les brinde “refugio” a todos los integrantes de los grupos criminales y terroristas nacientes en Colombia; incluyendo a los que hoy exhiben con sorna, una credencial de congresista.

El vecino, ha sido, y mientras exista un régimen criminal como el de Nicolás Maduro, seguirá siendo un país a donde confluirán todos los actores armados con fines terroristas y de narcotráfico. Por la “pasarela” de la complicidad de gobiernos chavistas, seguirán desfilando criminales que pernoctarán allí, mientras en nuestro territorio sigue el asomo de la violación al orden, a la tranquilidad y a los Derechos Humanos; con el direccionamiento de jefes atrincherados en su madriguera.
Santrich, sin sonrojarse en lo más mínimo, se ha burlado de la justicia de nuestro país y de los mismos colombianos. “Quizás, quizás, quizás”, algún día no muy lejano, el cerco que solo llega, por ahora, a los limítrofes con la hermana República del régimen de Maduro, logre derribarse y capturar no solo al astuto invidente, sino también a toda su caterva que cobardemente se refugian tras fronteras, con la venia de un gobierno similarmente criminal.

Nadie nos puede garantizar, y menos a estas alturas del partido cuando ya los farianos conocen el portillo, que los “honorables” congresistas de las Farc, no regresaran a las armas. Tienen todas las garantías para regresar a la clandestinidad, sin hacer a un lado, aquella máxima según la cual, “vaca ladrona no olvida el portillo”.

Para que los integrantes de las Farc, todos, reinsertados o no, reaccionen y respeten nuestras leyes colombianas, es necesario que un gobernante de turno aterrice y se enfrente con valentía como sucedió entre los años 2002 a 2010 con el paramilitarismo. Recordemos que todos sus “inspiradores”, fueron extraditados.

Las estratagemas, no solo de Santrich, de todos los que están haciendo fila para fugarse y seguir en sus bellaquerías, no tendrán límites mientras vean a Venezuela como la madriguera de criminales.

Me pregunto si todos los gobiernos de nuestra “torturada” Patria y de la región, seguirán aceptando su vinculación con unas agrupaciones que arrastran el karma de secuestros, masacres y violaciones, que, por muy justiciatransicionalizados que estén, jamás serán olvidados.
La de Santrich, es una bofetada a nuestra justicia y una burla a los colombianos bajo la mirada atónita del mundo entero.

Escuchar a expresidentes de Colombia, como a Ernesto Samper, hablar de diálogos con terroristas y de paso cederle espacio a los regímenes, es una artimaña más para timar al mundo desde oscuros escenarios que no nos ha brindado otra cosa diferente a una paz que como la de Juan Manuel Santos en Colombia, fue “pegada” con babas y aquí están saliendo a flote sus verdaderas consecuencias. Impunidad con derecho a curules sin elegibilidad, como “plataforma” para regresar al pasado.

No puede estar lejos la señal horaria, para que Jesús Santrich, regrese a la jaula de donde nunca debió salir y pague por sus crímenes, como tampoco lo puede estar para sus correligionarios.

*Asesor y consultor
@Grajalesluise

#DIARIOLALIBERTAD

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