Telestudio con la escuela en casa

 
El Gobierno Nacional, en tiempos de coronavirus, está implantando, la evacuación del período escolar, desde las casas de habitación de los estudiantes; en las de ellos, respectivamente y los profesores, en las propias de éstos. Es de imaginar, las ponderaciones demagógicas, que en pro del proyecto, habrá esbozado en el programa oficial de televisión, la señora Ministra de Educación.
Tal modalidad de impartir enseñanza, la ha practicado, la Universidad de Medellín, con estudiantes suyos, y para salvar el inconveniente de la falta de computadores y ausencia de internet, dicha alma mater, les llevó a aquellos, a sus lugares de habitación, equipos electrónicos, con todas las herramientas operativas adicionales, para que atiendan el programa de clases virtuales. Sin asistir a los claustros de aquella.
Esto nos motiva, a hacerles conocer a ustedes, sobre ese particular, en los escenarios territoriales de Magangué, Bolívar y de Galeras, Sucre. Referido al ámbito de Galeras, meses atrás, Danis Cueto, licenciado en Educación, dedicado a su profesión en el Distrito Capital de Bogotá, planteó públicamente, inquietud, atinente, precisamente, al abastecimiento del servicio de internet, en los hogares galeranos, para que los estudiantes, tengan colmada, su necesidad individual, de logística técnica asistencial, para el desempeño escolar.
Averiguaba este docente universitario, por la implementación de Internet, en los hogares galeranos, para atender la modalidad de la educación desde casa, vía tecnología. Esta preocupación, encaja perfectamente, en el panorama de Magangué.
Internet, está asimilado a la condición de servicio público domiciliario; es decir, se recibe en inmuebles dedicados a vivienda familiar o a cualquier otra destinación social, industrial o comercial. Como tal, servicio público domiciliario y como es el régimen económico neoliberal colombiano, está operado por inversionistas privados y sometido al principio básico del mercado: Oferta y demanda y como derivado de éstos, el precio.
Bajo esa enseña de negocio particular y bajo los dominios del mercado, cuenta con él -servicio- quien tiene capacidad dineraria para suscribirse al mismo, o sea, lo adquiere, lo compra. Con un agravante, igual, a lo que acontece con el de televisión: Se requiere de un puerto de recepción: Computador.
En síntesis, para que en los hogares galeranos y en los magangueleños, como en cualquier otro lugar del país, haya Internet, hay que celebrar el contrato respectivo, con la entidad prestataria y tener además, el equipo complementario. Y todo eso, es precisamente, lo que no hay. ¿Y así, cómo clases domiciliarias?
El Gobierno Nacional, en un remedo de suministro gratuito de ese recurso tecnológico, a las familias carentes de capacidad adquisitiva del servicio, tiene instalados en los municipios colombianos, puestos comunales de acceso, desde donde es posible la conexión, sin costo alguno. En Galeras, uno de esos puntos, está instalado en el parque principal. Igual en Magangué, en sitios de concurrencias públicas.
Es un remedo, porque, en la mayoría de las veces, el mismo servicio, se encuentra fuera de contacto. Siendo imposible, entonces, introducirse en la navegación virtual. Además, se podría decir, que esa navegación, si acaso, serviría, en forma recreacional; por la informalidad que rodea el ambiente.
Para la enseñanza habitual, dentro del obligado ejercicio escolar para niños y jóvenes, no es posible, desde esa concentración colectiva, pues no existen las comodidades que requiere la solemnidad en la impartición de educación. Además, que por lo colectivo, se rompería, precisamente, con el aislamiento que lleva a la Educación desde Casa. Además, para las clases, se requiere, de una plataforma centralizada, para cumplir las clases, con inmediatez igualitaria para todos los participantes.
En eventualidades negativas como éstas, es, en donde se pone a prueba, el talante creativo del gobernante de turno. Y aquí, las necesidades, son masivas: Internet para las familias con estudiantes, que carecen del mismo. ¿Soluciones? Con seguridad, Carlos Cabrales y el Pastor Nacho, están trabajando afanosamente, sobre fórmulas concretas y positivas, para sanear esas situaciones, dada la rigidez presupuestal de cada Municipio.
En Magangué, una Profesora, nos comentó, que hay ausencia de una dotación tecnológica adecuada, para desarrollar las clases. Un alto porcentaje de estudiantes, ní computador tiene; como posee celular, se comunica por whatsapp. Obvio, por individualidades, no asociativamente, al mismo tiempo. Y lo más grave: El teléfono, se conecta a la red móvil, por medio de plan prepago. Es decir, hay que estarlo recargando de minutos para llamadas. Y es la Profesora, quien les regala, la habilitación del prepago. Por lo fraccionada, que resulta la asistencia a clases, pasa todo el día, en lo mismo, repitiéndole a cada estudiante.
Quedaremos entonces, a la expectativa de la conexión de la escuela en casa./editorial-surcosteno.com
HL
#DIARIOLALIBERTAD

Comenta aquí: