En un debate sobre el Acuerdo con las Farc, en la plenaria del Senado esta semana, al cual fui citado, hice referencia a la intervención de un Senador recordando que el Centro Democrático, del cual yo era uno de sus voceros en ese momento, insistió después del plebiscito en la necesidad de llegar a un gran Acuerdo Nacional para la Paz.
Recordé que la idea propuesta por mi partido en ese momento fue “construir las condiciones para que ese acuerdo gozara del más amplio apoyo popular a efecto de garantizar, no solo su viabilidad y estabilidad, sino para darle mejores condiciones a la implementación”.

Y puse como ejemplo el histórico acuerdo logrado en Irlanda del Norte en 1998, que permitió poner fin a más de 30 años de violencia.

Allá se negoció un acuerdo madre y a lo largo del tiempo se han venido haciendo modificaciones mediante acuerdos de implementación, para ir recogiendo los cambios que surgían en la sociedad, las nuevas exigencias, los requerimientos novedosos, en procura de que ese acuerdo que se hizo en su momento pudiera tener estabilidad, como la tiene.

También dije que para el país, y para la institucionalidad colombiana, que es la gran empresa a fortalecer entre todos, es fundamental superar la falsa, inexistente y dañina división artificial entre amigos y enemigos de la paz. La inmensa mayoría de los colombianos somos amigos de la paz.

HL

#DIARIOLALIBERTAD

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