Emerson Grajales Usma.

Por Emerson Grajales Usma

Se ha vuelto costumbre que quienes en realidad tienen antecedentes o investigaciones por narcotráfico, desaparición forzada, reclutamiento de menores y otros crímenes; acuden a acusar a otras personas con el fin de tirar una cortina de humo.

Acudí a recopilar información sobre como nacieron las Convivir, las mismas que durante años, le han señalado al expresidente Álvaro Uribe Vélez como su preceptor y que las han calificado como grupos paramilitares. De ahí se “pegaron” para tratar ferozmente, al hoy senador Uribe de “paraco”. ¡Que injusticia!

En septiembre de 1994 con base en el artículo 42 del Decreto ley 356 de 1994, el gobierno nacional en cabeza de Ernesto Samper Pizano, autorizó la creación de las Asociaciones Comunitarias de Vigilancia Rural (Convivir), con la finalidad de crear un nuevo instrumento de participación comunitaria enfocado hacia el logro de la paz y la seguridad en el campo.

Las Convivir pasó a ser las antiguas cooperativas de seguridad rural que operaban en el país. Estas asociaciones fueron diseñadas para cumplir una función defensiva y de apoyo a la Fuerza Pública en labores de inteligencia y de contacto con la gente a fin de vencer los problemas de la criminalidad rural.

La creación de las Convivir, impulsadas por el entonces ministro de Defensa, Fernando Botero Zea, recibió el respaldo de ocho principales gremios del país, que las vieron importantes para reducir los niveles de violencia y generar las bases de seguridad y paz que tanto requerían (y aun se requieren), en el campo colombiano.

El entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez, fue uno de los principales defensores de las Convivir, toda vez que su departamento estaba amenazado por el avance del secuestro, de la extorsión y la violación general de los derechos humanos.
Como pudieron leer, las Convivir fueron creadas por el entonces ministro de Defensa Fernando Botero Zea; en el gobierno Samper en 1994.

Hoy, el exgobernador de Antioquia y actual senador Uribe, lo han convertido en el conejillo de Indias para “colgarle” cuanta acusación se le cruce en la cabeza a quien en realidad tienen sus guardados bien por omisión, o por acción propia, o de un familiar en primer grado de consanguinidad, inclusive.

Esa no es parte de la idiosincrasia de nuestro pueblo, esa es parte de la cobardía de quienes aún siguen “atrincherados” en varios espacios del gobierno nacional, incluyendo el Legislativo. Señalar irresponsablemente al expresidente Álvaro Uribe Vélez de “paraco”, para llenar sus fauces y recibir aplausos de jóvenes que ni vivieron esa época y menos se ha dedicado a estudiar la historia reciente de Colombia; es un acto miserable por parte de los “locutores” que timan para tapar sus propios pecados.

La verdad sobre la otrora vida criminal de nuestro país, sigue oculta en los espesos muros y en las pretéritas paredes del Congreso de Colombia, verdad que se niega a revelarse porque sus autores o conocedores por ser herederos de ese crimen; no lo ven conveniente para la reivindicación de la vida social pero si buscan culpables para tapar los sangrientos daños de aquellos aciagos tiempos ya desdibujados en los anales de la justicia.

*Asesor y consultor
Twitter: @Grajalesluise

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