No todo en la vida del jugador del Junior de Barranquilla, Teófilo Gutiérrez, ha sido color de rosa como algunos o muchos pensarían.

Los que conocen de la vida de ‘Teo’, saben que siempre ha sido una persona que pese a verse levantado en el barrio La Chinita, al sur oriente de la ciudad, demostró garra desde muy niño.

Las dificultades en su familia y en su vida siempre estuvieron presentes como en cualquier hogar humilde, de esos que pululan en los sectores menos favorecidos de Barranquilla.

La angustia económica, esa misma que da la fuerza para levantarse y pensar que todo cambiará, fue la misma que siempre tuvo en su mente Teo Gutiérrez y que le enseñó que la vida no es fácil cuando no se nace en cuna de oro, pero luchando con constancia y disciplina se pueden lograr los sueños.

Por eso en el Twitter de Pasión Tiburona el crack barranquillero recuerda las vicisitudes de su infancia: ‘Yo venía de entrenar sin comer, me bañaba y le decía a mi mamá, ¿hay algo?, y ella llorando me decía no hay nada, ahorita te consigo algo y así me iba para el colegio. Cuando mi esposa era mi novia, ella vivía al lado del colegio y mi suegra me daba un poquito de comida”, Teo.

HL

#DIARIOLALIBERTAD

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