Esta decisión se produce tras la prohibición en febrero del comercio y consumo de animales salvajes, una práctica sospechosa en la propagación del Covid-19.
Los gatos y los perros, cuya carne es consumida por una minoría de chinos, han sido excluidos por primera vez de una lista oficial de animales comestibles que debe ser objeto de una reglamentación.
El texto, sometido a comentarios hasta el 8 de mayo, fue publicado el miércoles por el ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales y enumera los animales que pueden ser criados para su carne, su piel o con fines médicos, excluyendo perros y gatos.
El consumo de esos animales de compañia es legal, pero es extremadamente minoritario y suscita una creciente oposición.
“Es la primera vez que el gobierno chino dice que los gatos y los perros son mascotas y no están destinados al consumo”, dijo en un comunicado la asociación estadounidense Human Society International (HSI).
Esta última estima que cada año se matan 10 millones de perros en China por su carne. Miles son sacrificados durante el festival de la carne de perro de Yulin (sur), en condiciones consideradas crueles por los defensores de los animales, ya que son golpeados hasta la muerte e incluso hervidos vivos.
Esta decisión se produce tras la prohibición en febrero del comercio y el consumo de animales salvajes, una práctica sospechosa en la propagación del Covid-19.
El comercio de animales silvestres también había sido prohibido durante la crisis del SRAS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) en 2002-2003, un coronavirus cuya transmisión también se había relacionado con el consumo de animales salvajes.
Un estudio publicado en la revista Science reveló que los gatos pueden infectarse con el Covid-19, pero los perros parecen no ser vulnerables.
Asimismo, descubrió que los hurones también pueden infectarse con SARS-CoV-2, el término científico para el virus que causa la enfermedad Covid-19. Sin embargo, los investigadores hallaron que los perros, las gallinas, los cerdos y los patos probablemente no lo contraigan.
Se cree que el SARS-CoV-2 se propagó de los murciélagos a los humanos. Excepto por algunas infecciones reportadas en gatos y perros, no ha habido evidencia sólida de que las mascotas puedan ser portadoras de la enfermedad.
Un tigre en el zoológico del Bronx, en la ciudad de Nueva York, que desarrolló una tos seca y pérdida de apetito después del contacto con un cuidador infectado dio positivo por coronavirus el domingo.
El estudio, basado en una investigación realizada en China en enero y febrero, dijo que se halló que los gatos y hurones son altamente susceptibles al virus cuando se trató de infectar a los animales mediante la introducción de partículas virales a través de la nariz.
También encontraron que los gatos pueden contagiarse entre sí a través de la respiración. Los gatos infectados tenían el virus en la boca, nariz e intestino delgado. Los cachorros expuestos al virus tenían lesiones graves en pulmones, nariz y garganta.
En hurones, el virus se encontró en el tracto respiratorio superior pero no causó enfermedad grave.
¿Qué es un virus? No todos son malos
Las pruebas de anticuerpos mostraron que los perros tenían menos probabilidades de contraer el virus, mientras que no se descubrió que los cerdos, pollos y patos inoculados tuvieran ninguna cepa.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que está trabajando con sus socios para observar más de cerca el papel de las mascotas en la propagación del virus.
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