Indiscutiblemente este periodo de cuarentena obligatoria se ha constituido en el tiempo más transformador de todos los que se habían vivido en la historia de Colombia, igualmente ha sido la gran oportunidad para descubrir y aprender el arte de ayudar a quienes más lo necesitan, mientras nos cuidamos nosotros mismos.
Todos los colombianos estamos experimentando una infinidad de emociones, no ha faltado la ansiedad, la nostalgia, la euforia y otras manifestaciones más; pero las podremos hacer más llevaderas si somos generosos con quienes más están siendo afectados.
No cabe duda que el Gobierno actuó acorde con las circunstancias al proceder a decretar el aislamiento y ahora seguramente podrá mostrar los beneficios de esa difícil decisión que ha impuesto enormes esfuerzos y sacrificios a todos los colombianos.
Con una curva –como lo dicen los expertos– que se presenta manejable hasta hoy, como lo informó ayer el Presidente Duque, el país ha logrado preparar unidades de cuidados intensivos e intermedios, importar insumos y equipos de respiración asistida y se está preparado para realizar cientos de miles de pruebas.
No obstante, de acuerdo con las recomendaciones de la OMS, es muy probable que la cuarentena deba extenderse unas cuantas semanas más después del 27 de abril, no por el ‘arrebato’ de protagonismos locales, –como algunos escépticos lo quieren insinuar– sino por el análisis científico y sereno del comportamiento del virus y la solidaridad y calidad de muchos empresarios que han salido a proteger la vida, el empleo y los ingresos de millones de colombianos.
Los tiempos difíciles como los que corren, ponen de presente las angustias, las ansiedades y en general la incertidumbre, pero al mismo tiempo traen consigo renovados vientos de solidaridad y gratitud de algunos colombianos que han aportado su ‘granito de arena’ para proteger la vida, el empleo y los ingresos de millones de compatriotas.
Hoy expresamos e invitamos a expresar, un profundo agradecimiento a todos aquellos que desde sus oficios sirven a la sociedad, no obstante el alto riesgo que corren, como los trabajadores de la salud, desde los más prestigiosos médicos hasta quienes se encargan de la delicadísima labor de la limpieza en las clínicas y hospitales, los miembros de la Fuerza Pública, quienes laboran en el sector de alimentos, aquellos que hacen parte de las empresas encargadas del aseo en los centros urbanos, funcionarios y voluntarios que están en la tarea de llevar auxilio material o espiritual a los millones de colombianos que hoy pasan dificultades de todo tipo, entre muchos otros héroes anónimos.
Es evidente que las necesidades de miles de hogares son abundantes y que seguramente crecerán por las restricciones económicas propias de las medidas sanitarias. Sin embargo, la decisión de los gobiernos nacional y local de concentrarse en primer lugar, en estos compatriotas con mayores carencias, es la política pública más adecuada en esta situación de emergencia.
Desde luego, que es una obligación ética mitigar el impacto de la cuarentena en quienes no tienen con qué comer y si las medidas restrictivas continúan, el choque empezará a golpear a una clase media y media vulnerable, que también requerirá de paquetes de ayuda para soportar la pandemia.
Por otra parte, un levantamiento demasiado rápido de las restricciones de confinamiento impuestas contra la pandemia podría conducir a un ‘rebrote mortal’ del nuevo coronavirus, según advirtió la OMS, el pasado viernes, refiriéndose al tema referente a que algunos países ya están preparando la transición para abandonar las actuales restricciones de confinamiento.
La discusión de las últimas semanas, a través de las opiniones de nacionales y extranjeros, refleja la tensión entre quienes piensan de una u otra manera, respecto a la conveniencia o no de la prolongación del confinamiento obligatorio; lo cierto es que ambas son soluciones extremas, con costos y beneficios económicos muy difíciles de evaluar, porque está de por medio nada menos que el valor de la vida humana.
En este caso el Estado colombiano en cabeza del Presidente Duque, tendrá la responsabilidad de seguir reforzando el sistema de salud, con su gigantesco costo social, compensar financieramente a los afectados por el traumatismo que sufre la economía y simultáneamente mantener en pie el aparato productivo.
#DIARIOLALIBERTAD
dawad

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