Hoy es un día en que las palabras de origen castellano se gozan esta fecha al máximo, manifestando cuando expresan por sí solas un pensamiento, una reflexión, o una canción, formándose de manera lógica o en algunos casos alterando el orden de ellas mismas, la elaboración de la sintaxis en diferentes culturas de habla hispana, pues en cada una de ellas es más compleja la construcción de la oración o frase.
Como dato curioso, el “español” es reconocido como el segundo idioma más difícil y el tercero más hablado en el mundo después del mandarín y el inglés, en la actualidad. Asimismo, es uno de los más bellos por las diversas formas como se estructura el sentido gramatical de la sintaxis gracias a las figuras retóricas como literarias, siendo conocidas el hipérbaton, metáforas y otras, haciendo que este espectáculo de expresiones sea apreciado como un encuentro de fútbol.
El 23 de abril las Naciones Unidas celebran el Día del Idioma Español (o también Día de la Lengua Española en las Naciones Unidas), según aprobó el Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas, para apoyar a los programas y el desarrollo del Multilingüismo y el Multiculturalismo, así como crear conocimiento entre los funcionarios, de la historia, la cultura, el progreso y el uso del español como idioma oficial del organismo.
Según la historia el 19 de febrero de 2010 el Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas había admitido la decisión de oficializar el idioma un 12 de octubre. Posteriormente la fecha fue cambiada al 23 de abril, en distinción al escritor Miguel de Cervantes Saavedra, quien contribuyó al progreso del idioma, día en que murió, pero del año 1616.
Es de recordar que también el 23 de abril falleció William Shakespeare, dramaturgo inglés. Igualmente, otro escritor, del siglo de oro como fue Garcilaso de la Vega. Como consecuencia de ello, en algunos países como Colombia se conmemora el Día del Libro.
Precisamente hoy que se celebra el día del idioma y a manera de jerga deportiva, hemos podido denotar que la lingüística ha tenido un ascenso con el pasar de los siglos como férrea táctica aceptada para algunos lectores. Para otros, no. Mientras el escritor, cual réferi hace inspección con el teclado por el encuentro entre el lector y el idioma.
Partiendo con el sistema de juego, la figura del hipérbato trastorna con sus diversas formas haciendo mover las palabras según sus posiciones, removiendo las estrategias del lector y así pueda interpretar su táctica… Y más aún, con una destreza muy estéticamente bien definida para que en el sentido de la sintaxis pueda ser interpretada.
Entretanto, con semejantes maniobras hiperbólicas o metáfora de golazos, o dibujando el momento con algún epíteto, o si personifican su realidad, el idioma hace de las suyas, contragolpeando al lector que lo lleva a evocar algún suceso para que asocie y reconozca semejantes encuentros de un pasado con los griegos y su retórica magistral.
Y el lector se resiste a aceptar lo que propone el idioma junto al escritor, notando como la anáfora se pronuncia de manera notoria para evitar la crítica del leyente ya que hasta las aliteraciones están distrayendo con sus “paredes” … Mostrando así, un espectáculo exquisito.

Mientras que la ironía se va con el sarcasmo y se confunden entre los gritos de los referentes del lector, diciendo que no es la forma correcta de hacer un escrito, irrumpe la onomatopeya con una fonética de algún animal de la selva en medio de este escrito que pareciera no tener ningún sentido. Sin embargo, llega la sinécdoque y da inesperado golpe, al lector con una jugada que le será inolvidable para el resto de su vida, rompió del lector, “la malla de hojas” con la “Tijera” de su imaginación.
El juego dio final al encuentro, y se puede evidenciar que el fútbol tiene una extraña relación muy abstracta, romántica y hasta surreal, hiperreal, con el arte.
Lo interesante de todo este artículo es que no todos los escritores halagan este apasionado deporte, tan popular pero tan lleno de ambivalentes emociones.
Sin embargo, como cosa irónica hoy en día donde no hay movimiento de balón por la pandemia del coronavirus, hay más recuerdos o datos y se vienen a la cabeza, algunas opiniones por parte de algunos escritores, intelectuales, guionistas que comentaron sus impresiones ante el balompié nacido en Inglaterra.
El escritor Jorge Luis Borges, cuestionó la práctica del fútbol, señalando la popularidad de este de manera incisiva “no hay nada más popular que la estupidez”, no sin primeramente haber ilustrado así. “once jugadores contra otros once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos”. Este autor dio a conocer de este modo su insulto al balompié e incluso realizando una conferencia sobre la “inmortalidad” justo el día en que la Albiceleste de su país jugaba contra Holanda.
Para el dramaturgo mejicano, Roberto Gómez Bolaños, hincha apasionado del América de México fue artista principal de una de las películas de fútbol más recordadas en Latinoamérica, El Chanfle del año 1979. Cinta en donde el director técnico del equipo, protagonizado por Ramón Valdez lo exalta, por la cantidad de goles que hace el Chanfle, expresando las figuras literarias anteriormente mencionadas, pero de forma gestual para denotar lo que puede hacer o significar lo bello del fútbol.
En el caso del escritor chileno, Roberto Bolaño quien en su obra hace narraciones al deporte sin que este sea tema centrado En el cuento “Buba”, de la colección Putas Asesinas (2001) el personaje principal, un futbolista fichado para jugar en el club Barcelona, atraviesa por una serie de dificultades para fortalecerse en uno de los más grandes oncenos del mundo, y llega al ocaso; justo en el punto descendente de su profesión conoce a un jugador africano, “Buba”, quien mediante rito se sangre lo lleva a ser invencible en el gramado
Para Jean-Paul Sartre, el balompié es el mejor ejemplo de la relación del hombre con las acciones del otro. Según expresaba, cada futbolista tiene un deber, y los espectadores en los encuentros son un grupo de antagonista junto a los otros jugadores. Si bien es cierto que este pensador francés se pasaba el tiempo merodeando o escribiendo en los cafés de París, lo es asimismo cuando disfrutaba de este deporte. Como lo evidencia su Crítica de la razón dialéctica (1960), donde deja clara una analogía diciendo que “En el fútbol todo se complica por la presencia del equipo adversario”.
El autor argentino Andrés Neuman rasgueó hace tiempo un texto denominado “El gol y la Memoria”, que fue publicado por la Revista literaria Mercurio hace 18 años. En este texto diseña la unión entre el fútbol y la poesía: “Por eso Maradona, además de un imposible cuento fantástico en diez segundos, con aquel gol zigzagueante acababa de escribir, sin saberlo, el nuevo Martín Fierro. Todo un poema épico que, también de ser relatado hasta la saciedad en las calles, venía a terminar de dibujar el espejismo de la reconstrucción”.
Albert Camus, novelista, nacido en Argelia y autor de El Extranjero, Jugó futbol en su juventud y fue guardameta argumentó en alguna oportunidad “Porque, después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”, y esto permaneció evidenciado en sus alegatos. En sus estudios de existencialismo que rebosaba en sus obras con similitudes con el trabajo en la portería.
El uruguayo Eduardo Galeano. Escribió él libros como El fútbol a sol y sombra (1955), donde deja en claro que “uno puede cambiar de religión o mujer, pero no de equipo”, defendiendo el amor por una ideología que de ningún modo puede ser destronada. Sin embargo, en lo personal, lo que me gusta más es esa idea en la que explica lo que siente por un final inevitable: “Y yo me quedo con esa melancolía irremediable que todos sentimos después del amor y al final del partido”.
Estos son algunos sucesos de intelectuales y escritores que han llevado de la mano su pasión cuando están inversamente complementados, en este caso literatura y el fútbol.
Y aunque no haya o no se encuentre alguna similitud entre estas dos ímpetus solamente el hecho de saber que alguna expresión que sale de nuestra voz, en la locución o TV, o algún texto que podemos informar u opinar en la prensa, o relatarlo en la narrativa de las letras y adaptarlo a un dramatizado, siempre va a ver una inherente relación que los une y más en épocas del coronavirus que quiere eliminar al hombre de su existencia pero el ser pensante busca siempre una estrategia para contragolpearlo y poder anotarle el gol de su salvación.

HL

#DIARIOLALIBERTAD

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