Este viernes se cumplen 6 años de la muerte del nobel escritor colombiano Gabriel García Márquez, quien partió de la tierra, cargado en hilos por las mariposas amarillas que se perdieron en la distancia y así, dejando su legado con obras universales. Partiendo de un costumbrismo a un Boom Literario que marcó una tendencia en Hispanoamérica, con un estilo al mundo americano pues su realismo mágico se evidenciaba en cada una de las líneas que conformaba magistrales historias, siendo reconocido después del Manco de Lepanto, Miguel de Cervantes Saavedra, como el mejor escritor del planeta.

Asimismo, hay que decir que Gabo antes trabajaba como periodista, diciendo con el pasar del tiempo que esta profesión era el mejor oficio del mundo. Ni hablar de la importancia de la noticia para los que trabajamos en la prensa y en los medios de comunicación, “la mejor noticia no es la que se da primero, sino la que mejor se da”
Precisamente en esta época de recuerdos y en donde el tiempo parece que vacilara con el destino de la humanidad donde su velocidad ya no es “vertiginosa” Hay para conmemorar que el nobel de 1982 decía que el balompié no le pasaba desapercibido ante su mirada analítica.

En una reflexión llamada ‘El Juramento’, el oriundo de Aracataca, Magdalena contó la historia donde dejó su miedo por el sentido de lo risible y se convirtió en ferviente admirador del Rojiblanco de Barranquilla.

El relato denominado El Juramento fue escrito por Gabriel García Márquez un 14 de junio de 1950, el día en que los “Tiburones” derrotaron 2-1 a Millonarios, y el ‘Gabo’ reaccionó… Si, ante una de sus pasiones que tenía muy guardadas, el fanatismo al futbol y más aún del Junior, equipo de la capital del departamento del Atlántico.
“Confieso que nunca en mi vida he llegado tan temprano a ninguna parte y que de ninguna tampoco he salido tan agotado. Alfonso y Germán no tomaron nunca la iniciativa de convertirme a esa religión dominical del fútbol, con todo y que ellos debieron sospechar que alguna vez me iba a convertir en ese energúmeno, limpio de cualquier barniz que pueda ser considerado como el último rastro de civilización, que fui ayer en las graderías del municipal.” Decía Gabo

“El primer instante de lucidez en que caí en la cuenta de que estaba convertido en un hincha intempestivo, fue cuando advertí que durante toda mi vida había tenido algo de que muchas veces me había ufanado y que ayer me estorbaba de una manera inaceptable: el sentido del ridículo. Ahora me explico por qué esos caballeros habitualmente tan almidonados, se sienten como un calamar en su tinta cuando se colocan, con todas las de la ley, su gorrita a varios colores. Es que, con ese solo gesto, quedan automáticamente convertidos en otras personas, como si la gorrita no fuera sino el uniforme de una nueva personalidad. “ampliaba García Márquez.

“No sé si mi matrícula de hincha esté todavía demasiado fresca para permitirme ciertas observaciones personales acerca del partido de ayer, pero como ya hemos quedado de acuerdo en que una de las condiciones esenciales del hinchaje es la pérdida absoluta y aceptada del sentido del ridículo, voy a decir lo que vi –o lo que creí ver ayer tarde– para darme el lujo de empezar bien temprano a meter esas patas deportivas que bien guardadas me tenía. En primer término, me pareció que el Junior dominó a Millonarios desde el primer momento. Si la línea blanca que divide la cancha en dos mitades significa algo, mi afirmación anterior es cierta, puesto que muy pocas veces pudo estar la bola, en el primer tiempo, dentro de la mitad correspondiente a la portería del Junior. ¿Qué tal va mi debut como comentarista de fútbol?”, argumentaba el escritor colombiano.

“No creo haber perdido nada con este irrevocable ingreso que hoy hago –públicamente– a la santa hermandad de los hinchas. “Por otra parte, si los jugadores del Junior no hubieran sido ciertamente jugadores sino escritores, me parece que el maestro Heleno habría sido un extraordinario autor de novelas policíacas. Su sentido del cálculo, sus reposados movimientos de investigador y finalmente sus desenlaces rápidos y sorpresivos le otorgan suficientes méritos para ser el creador de un nuevo detective para la novelística de policía. Haroldo, por su parte, habría sido una especie de Marcelino Menéndez y Pelayo, con esa facilidad que tiene el brasileño para estar en todas partes a la vez y en todas ellas trabajando, atendiendo simultáneamente a once señores, como si de lo que se tratara no fuera de colocar un gol sino de escribir todos los mamotretos que don Marcelino escribiera. Berascochea habría sido, ni más ni menos, un autor fecundo, pero así hubiera escrito setecientos tomos, todos ellos habrían sido acerca de la importancia de las cabezas de alfiler.” Ampliaba García Márquez.

“Y qué gran crítico de artes habría sido Dos Santos –que ayer se portó como cuatro– cortándole el paso a todos los escribidorcillos que pretendieran llegar, así fuera con los mayores esfuerzos, a la portería de la inmortalidad. “extendía Gabo.
“De Latour habría escrito versos. Inspirados poemas de largometraje, cosa que no podría decirse de Ary. Porque de Ary no puede decirse nada, ya que sus compañeros del Junior no le dieron oportunidad de demostrar al menos sus más modestas condiciones literarias. Y esto por no entrar con los Millonarios, cuyo gran Di Stéfano, si de algo sabe, es de retórica. “Recalcaba el novel

“No creo haber perdido nada con este irrevocable ingreso que hoy hago –públicamente– a la santa hermandad de los hinchas. Lo único que deseo, ahora, es convertir a alguien. Y creo que va a ser a mi distinguido amigo, el doctor Adalberto Reyes, a quien voy a convidar a las graderías del Municipal en el primer partido de la segunda vuelta, con el propósito de que no siga siendo –desde el punto de vista deportivo– la oveja descarriada,” concluía.

Así, en medio de un café, escuchando Vallenato Nobel de los Hermanos Zuleta, y en la quietud de un día gemelo del otro, es bueno evocar momentos del pasado que traen orgullo a los amantes del fútbol profesional colombiano, que por estos días está en paro, a causa de la emergencia sanitaria del Covid-19.

HL

#DIARIOLALIBERTAD

Comentarios