El Tour de Francia aún no define si tendrá competencia este año

Empieza a acelerarse el inicio del Tour de Francia en que las opciones de realizarse en las fechas dichas con antelación del 27 de junio al 19 de julio cada vez están más cerca. Sin embargo, aún se vive el drama del coronavirus.
Es importante decir que la anterior semana el director de la ‘Grande Boucle’, Christian Prudhomme, expresó que el orden de anunciar el aplazamiento del Dauphiné es la carrera preparatoria que iba a iniciarse en el último día del mes de mayo.
«Hoy se mantienen las fechas del Tour de Francia. Pero sería mentir decir que no estudiamos otras hipótesis», expresó a la AFP el responsable de la prueba. Christian Prudhomme enseñó la necesidad de «dejar dos meses de visibilidad a los corredores», con un periodo para girar en ruta, concentraciones y primeras competiciones.
Por lo tanto, calibrando entre los diferentes escenarios, toma peso la opción de un aplazamiento al corazón del verano europeo. Y si, el programa en principio se conserva de los grandes eventos previstos para los próximos meses.
Esa afirmación fue reforzada por las aclaraciones de la ministra de Deportes francesa Roxana Maracineanu sobre una eventual disputa a puerta cerrada. Sin embargo, el dosier no está sobre la mesa, ya que parte de la esencia del Tour es el entusiasmo de los aficionados.
«Sin el público no sería el Tour de Francia», había resumido el galés Geraint Thomas, ganador en 2018, una posición que comparten las localidades por las que pasará la serpiente multicolor. Por su propia naturaleza, el Tour es un evento popular y festivo
Sin embargo, ¿cómo organizar el año de este deporte en caso de cancelarse el Tour? Los equipos presentes en las reuniones mantenidas bajo la protección de la Unión Ciclista Internacional (UCI), saben del peso que tiene de los ingresos que llegan de los patrocinadores. Para todos los actores del ciclismo. Por lo tanto, el Tour es prioritario.
Aunque hay detractores. Como es el caso del exciclista Bernard Hinault, cinco veces ganador de la prueba quien dijo que «Unas 250 carreras por todo el mundo han sido anuladas. ¿Así que por qué no el Tour de Francia?».
Pero el problema hondo que provocaría en el ciclismo internacional sería de gran escala sino se desarrolla. «Sin el Tour, el ciclismo tendría un problema muy gordo», aseveraba recientemente en el periódico Die Welt . En Bélgica, su equivalente del equipo Deceuninck, Patrick Lefevere, que ya sufre la reducción de la colaboración de su patrocinador principal, se muestra en la misma línea.
«Si el Tour acabase por no disputarse sería un golpe duro que ASO podría probablemente encajar, pero no los equipos. Eso podría hacer que se derrumbase todo el modelo sobre el que está edificado nuestro deporte», estimó Lefevere.
Muchos ciclistas igualmente temen esa contingencia, como el belga Thomas De Gendt: «Si el Tour es cancelado, veo a muchos equipos abandonando a final de temporada porque sus patrocinadores los dejarán caer. Una anulación de la Grande Boucle sería una catástrofe para el ciclismo.
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