Una Semana Santa atípica

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Con las ceremonias del pasado Domingo de Ramos se inició la Semana Mayor, mañana jueves y viernes santos los rituales litúrgicos dirigidos a la comunidad cristiana serán transmitidos en forma virtual. Desde que la comunidad religiosa conmemora la Semana Santa, jamás se había presentado discontinuidad y ruptura en su celebración, esta circunstancia atípica es única en la historia cristiana. El máximo jerarca de la iglesia católica, papa Francisco aconsejó en sus homilías que los seguidores de Cristo se quedaran en el lugar de residencia para seguir la misa papal por los medios de comunicación.
La cultura y ritos de las diferentes ideologías religiosas son costumbres arraigadas en las conciencias de los pueblos que se perpetúan, y los cambios en sus rituales causan traumas. Las costumbres de presenciar en las iglesias y templos las ceremonias religiosas, en esta ocasión por prevención a la enfermedad y orden del clero, las iglesias permanecerán cerradas. El fenómeno patológico viral que azota sin piedad a la humanidad, ha modificado la estructura social y el quehacer diario de las comunidades. Desde enero que apareció el virus tiene en vilo a los gobiernos y autoridades sanitarias que no encuentran solución para controlarla y como alternativa recomiendan confinamiento preventivo. Los seguidores de religiones satánicas aprovechan la situación para glorificar sus predicciones, pregonando que el mundo se acabaría con enfermedades contagiosas y mortales. Las especulaciones fanáticas de los dogmáticos religiosos, vociferan con veneno y fatalidades toda clase de barbaridades contra la seguridad de los pueblos, anunciando el fin del planeta. Contrario a quienes practican con devoción y convicción la fe católica fundamentadas en estudios serios de teólogos que rechazan las manifestaciones fanáticas y mal intencionadas. La Semana Mayor que reúne al ochenta por ciento de la humanidad, acogerá las recomendaciones papales y están pendientes mañana y el viernes santos para orar por el restablecimiento del orden social. En las comunidades regadas por el planeta, existen más personas solidarias y amorosas que perversas, ciudadanos benefactores que ayudan a los necesitados que personajes siniestros y malvados. Este es el momento de compartir, es el momento de ayudar al prójimo, reflexionar como debemos conversar sin atropellar a los demás, aprovechando nuestra posición dominante, si la tenemos. Es decir, de esta negra experiencia obtener muchas cosas positivas para el bien de la humanidad y nosotros mismos.
Es evidente que el encierro es la única solución para evitar la enfermedad, pero cuando es demasiado prolongado puede causar traumas mentales. El severo encuartelamiento a las personas de la tercera edad hasta el 30 de mayo es un castigo. Muchos abuelitos poseen finca de recreo, segunda vivienda en poblaciones cercanas a su lugar de residencia y pueden desplazarse es sus vehículos particulares sin riesgo de contagio. Permanecer encerrado en el apartamento por mucho tiempo no es saludable, el cambio favorece su estado anímico, las autoridades de salud deben analizar la propuesta.
En la costa Caribe la Semana Santa siempre es esperada con entusiasmo y devoción por sus connotaciones culturales, socio religiosas, y cosmológicas, especialmente en las comunidades rurales. Santo Tomás, municipio que se caracteriza por su autenticidad cultural, es reconocida por los festejos de la semana combinando lo pagano con lo religioso por la forma como se flagelan los penitentes para cumplir penitencias. En Tubará, pueblo de la etnia Mokaná, prevalecen costumbres ancestrales y la comunidad se consagra en torno a su iglesia de San Luis Beltrán, cuya arquitectura es orgullo de los tubareños. Sus gentes amables con culturas autóctonas mantienen las costumbres de preparar abundante comida y dulces de todas las clases. En Chivolo, pueblo de los Andrade, la Semana Santa es recibida con mucha devoción por la comunidad cristiana que es su mayoría. Los dulces de todos los gustos y manjares preparados por las doñas del pueblo son único por el ingenio como sazonan los alimentos propios de la región, especialmente el morrocoyo con suero. Los juegos de cucurubá, dominó y billar son juegos de mayor entretenimiento, el sábado de gloria los festejan con fandango, música de acordeón y gaita hasta el cansancio. En la casa de la vieja Rita todo era sabor y dulce, el viejo Migue desde temprano se desplazaba al mercado de granos a comprar la panela de hoja, frutas y otros insumos para que la matrona preparara los dulces de guandul, ñame, tomate, que eran deliciosos, la especialidad, el de cañandonga, que fue su fruta preferida.

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