La historia en la que perdieron la vida madre e hijo, ocurrió en el corregimiento Pueblito Los Andes, Magdalena, jurisdicción del municipio de Nueva Granada.

De esa población, salió por urgencia producto de un fuerte dolor de abdomen el menor Jesús David, quien en primera instancia fue llevado al hospital Fray Luis de León del municipio de Plato.

Allí, denuncia su tía, el menor fue recibido y examinado sin mayor rigurosidad, relata que pese al examen físico realizado por el médico de turno, quien evidenció el dolor del niño cada vez que le tocaba la barriga, éste decide enviarlo a casa puesto que aseguró no ser de mayor complejidad.

Lo anterior ocurrió el 23 de marzo del año en curso.

Con base en lo anterior, y luego de recibir dicho diagnóstico, la madre saca a su hijo del centro médico en mención y lo lleva a casa, sin embargo, el dolor nunca dejó de afectar al menor, quien no dejaba de quejarse y llorar.

Esa crisis dio paso a que lo trasladaran a un médico particular, quien de inmediato le indicó a la familia que Jesús debía ser remitido de urgencia a un centro médico de mayor complejidad puesto que a su criterio médico, necesitaba ser intervenido quirúrgicamente.

Es cuando deciden llevarlo a una clínica en Bosconia Cesar, en donde luego de ser recibido, le indicaron a la familia que dicha IPS no tiene convenio con la EPS Coosalud, en donde estaba afiliado el menor.

Le sugieren el traslado a la clínica Santo Thomas de Valledupar, centro asistencial en donde el convenio sí está vigente.

Tal cual, el niño es llevado por la familia a la capital del Cesar en donde luego de examinarlo les indicaron que de acuerdo a la historia médica, debía ser una IPS del Magdalena la que se hiciera cargo del niño.

Desesperados por lo que pasaba y el niño sufriendo el malestar, la madre y tíos hicieron lo imposible para que el menor fuera atendido allí y no perder tiempo en traslado.

El esfuerzo no tuvo resultado, el paciente es trasladado en ambulancia a la ciudad de Santa Marta, en donde fue ingresado, en la clínica Mar Caribe.

Pese a la remisión, indican que al llegar a esta clínica, fue dejado en una silla en la sala de espera. Aduce la tía que a la madre le indicaron que debía esperar a que la médico de turno se desocupara.

Sentado en una silla junto a su madre, nuevamente llegaron los dolores del niño, sin embargo, pese a su angustia y desespero no se logró la atención inmediata del cuerpo médico.

Agrega la tía que en ese momento el niño manifestaba dificultad para respirar, de esa situación fueron testigos las personas que se encontraban en la sala de espera quienes al unísono exigieron la revisión inmediata de Jesús David.

Fue entonces cuando por fin le asignan una camilla, llega la médico a cargo, quien no alcanza a oxigenarlo cuando el niño empieza a convulsionar, dicha crisis se repitió en varias ocasiones, terminando con la muerte del menor de siete años.

Sumergidos en el dolor y la impotencia de no haber logrado la atención inmediata del niño desde que salió del corregimiento, la familia no tuvo más que lamentar su fallecimiento.

Luego de su sepulcro y el dolor que causa la pérdida de un hijo bajo esas circunstancias, Maira Tobías, madre del menor, recae en una cama en donde también presentó los mismos síntomas que su hijo.

El malestar inició un día después del sepelio, la joven madre presentó fiebre alta y luego de ser examinada por médico particular en el Difícil Magdalena, le diagnostican una infección urinaria.

Con el paso de los días y en vista de la no mejoría, los familiares la trasladan a Santa Marta en donde es atendida en el hospital Julio Méndez Barreneche, en donde luego de una primera convulsión, se dan cara conque hay un bloqueo en el corazón, razón por la cual era necesario un cateterismo, el cual no se podía llevar a cabo en el hospital por falta de equipo médico.

Fue entonces cuando se autoriza el traslado a la ciudad de Barranquilla. Dicen los familiares que Maira aparentemente se veía bien, pero que al llegar a la capital del Atlántico se complicó, en donde fue internada a UCI, y luego de varias convulsiones, también murió.

Esta historia enluta a toda una región a la que le cuesta creer cómo este tipo de situaciones siguen sucediendo por culpa de un trámite legal.

Tanto madre e hijo fueron sepultados en Pueblito Los Andes, jurisdicción de Granada Magdalena. El hecho se da a conocer a solicitud y permiso de la familia quienes quieren evitar que un suceso como éste se repita en la región.

#DIARIOLALIBERTAD

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