En diciembre pasado, cuando llegaron a Colombia las primeras noticias procedentes de China sobre la aparición de un virus que atacaba a los humanos, Iván Darío González, el ministro de Salud encargado de la época, fue enfático en asegurar que “el sector de la salud estará atento pero que no existe ninguna posibilidad de riesgo en Colombia”, incluso invitó a los periodistas a tener mesura con la información para no causar falsas alarmas en la población.
Por su parte, la directora del Instituto Nacional de Salud Martha Lucía Ospina, explicó que si el coronavirus llegara al país, solo aumentaría el pico de infección respiratoria que habitualmente se presenta en Colombia todos los años.
Gina Tambini, representante de la OPS Colombia, aseguró que esta organización venía trabajando con los países que notificaron este virus desde el 31 de diciembre con el fin de conocerlo mejor.
Resulta sorprendente que ayer la misma Martha Lucía Ospina, cabeza del Instituto Nacional de Salud-INS, manifestó que se estiman en 4 millones los contagios; 80% de los cuales con síntomas leves.
Eso significa que ya las autoridades competentes para manejar este peligroso caso en Colombia poseían sus propios cálculos matemáticos respecto a cuántos casos positivos de Covid-19 tendría que enfrentar como causa de la pandemia que se desató a nivel mundial, pero cometiendo el grave delito de ocultamiento de una información.
De hecho, al parecer estos fueron los motivos para adoptar el plan de choque y decretar el estado de emergencia que hoy afronta nuestro país.
Ahora más escandalizados se encuentran los colombianos, cuando se habla que las cifras pueden rondar los 4 millones de personas afectadas y tener un pico probable de decesos de 3.000 casos, con razón ya hay que pensar en la prórroga, aún más rigurosa que la decretada hasta el 13 de abril.
Eso es lo que se puede interpretar de lo expresado por la directora del Instituto Nacional de Salud (INS), Martha Lucía Ospina, quien advirtió que ya se harán todos los esfuerzos para “aguantar el embate”, así de fácil.
Sobre el diagnóstico, en términos muy generales, debemos ser conscientes que la situación es muy grave, porque un número muy grande de colombianos, tarde o temprano, va a resultar contagiado, ojalá no en la proporción que lo han señalado las entidades encargadas de la prevención.
A la gran mayoría posiblemente no le ocurrirá nada grave, pero otras sí podrían estar en peligro, por eso hay que evitar que el contagio se extienda a altas velocidades entre la población, lo que se ha denominado “aplanar la curva”, con el fin de evitar el colapso del sistema hospitalario.
Con ese sorprendente diagnóstico y con los objetivos propuestos, hay que definir los medios para lograrlos, pero, antes de puntualizarlos, es útil aclarar que cuando hablamos de medios para alcanzar ciertos objetivos es menester efectuar su cálculo en su suficiencia, para lo cual es menester afirmar que haber impuesto la cuarentena obligatoria en todo el país es un medio muy acertado para detener la arremetida del virus y su idoneidad para conseguir los fines perseguidos.
Sabemos, también, que el número de ventiladores o respiradores existentes es muy reducido, así como es imprescindible establecer si el número de médicos, enfermeras y personal auxiliar, al igual que la disponibilidad de equipos para su protección sean suficientes.
Hay que poner a disposición de la estrategia contra el coronavirus toda la oferta médica y hospitalaria, pública y privada, es urgente ampliar dicha oferta alistando hoteles como se ha venido hablando y otros recintos para recibir a los enfermos menos graves, pero que requieren hospitalización.
Sobre la idoneidad de estos medios, es menester afirmar que habrá un gran déficit de medios hasta tanto no se unifiquen los recursos y esfuerzos del gobierno nacional, regionales y el sector privado.
Infortunadamente, se ha observado que hay que mejorar mucho en la coordinación en momentos en que lo que se requiere es el más amplio acuerdo de todas las partes que intervienen en la búsqueda de la solución para beneficio de los afectados.
Siendo conscientes que los recursos financieros, medios instrumentales, técnicos y de personal son escasos, todos los colombianos tenemos la obligación de ayudar a derrotar una de las más graves amenazas que ha enfrentado el país en toda su historia.

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