En estos momentos difíciles donde la paciencia y el don de gentes son unas virtudes indispensables a la hora de atender al público, parece que tienden a desaparecer en algunas empresas comerciales, no sabemos si por causa de la pandemia que mantiene ansiosa y con mucho miedo a la ciudadanía.

Tal es el caso de Porvenir, ubicado en la calle 75 con carrera 53, donde la persona encargada de la seguridad, quien además es la que debe asesorar a las personas que llegan en busca de ayuda para diligenciar el tema de sus cesantías, al parecer, no cuenta con la paciencia y la cortesía que requieren estos puestos, máxime, si estas personas hacen las veces del funcionario de la entidad.
La denuncia advierte que la vigilante de apellido Ramírez no absolvió las inquietudes del cliente de Porvenir y que por el contrario fue displicente, hasta el punto de devolverle su documento de identidad, sin antes advertirle, que si estaba de apuros era mejor que volviera otro día porque la expedición del documento que necesitaba el usuario se tardaría de 10 a 15 minutos, mientras la gente esperaba aglomerada en las afueras de la entidad.
Explica el denunciante que el documento que iba a buscar lo expiden los puntos digitales, es decir, unas máquinas que se encuentran a la entrada de la entidad, pero que la vigilante le dijo que estaban dañadas, y por lo tanto debía esperar el tiempo reglamentario.
Se pregunta el denunciante ¿por qué razón estas entidades le dejan esas tareas a la vigilancia, cuando es un funcionario de Porvenir quien deben suministrar toda la atención eficiente del caso?.
¿Acaso los vigilantes no están es para controlar el orden y orientar, mas no para prestar el servicio que debería hacerlo Porvenir?
Esperemos que la empresa de Pensiones y Cesantías le aclare a sus clientes y usuarios esos interrogantes y a la empresa de vigilancia a la cual pertenece la señorita pueda ofrecerle mejor capacitación en la atención al público.
Señor (a) lector (a) escuchamos sus quejas en el: 320 531 4680
#DIARIOLALIBERTAD

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