Militar que se entregó en Colombia buscaría atentar contra Diosdado

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Desde hace al menos tres meses, agentes de inteligencia colombianos le venían siguiendo la pista a Clíver Alcalá, general retirado del Ejército de Venezuela.
Se sabía que, junto con un diputado y un nutrido grupo de uniformados en el exilio, estaban intentado dar un golpe de mano para desestabilizar al régimen de Nicolás Maduro.

Por eso, el pasado lunes, minutos después de que la Policía de Colombia incautó un poderoso arsenal –26 fusiles de asalto, radios de comunicación y visores nocturnos–, la investigación se centró en Alcalá y su grupo.
“Sabemos que al parecer buscaba atentar contra Diosdado Cabello y que el régimen lo sabía. Por eso enviaron a miembros de comando Faes a Colombia a matar a uno de los diputados involucrados”, le señaló a EL TIEMPO un oficial de inteligencia.
Pero para la DEA y el ICE es claro en que Alcalá tiene mucha información sobre los nexos del régimen con el narcotráfico y que intentó a última hora cambiar de bando para protegerse.
Hombres de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) lo tenían ubicado y empezaron a monitorearlo de cerca cuando Estados Unidos lo incluyó en el cartel de lugarteniente de Maduro.

La cacería
De manera paralela, contrainteligencia del Ejército y Migración Colombia lo contactaron y dieron avisos a gentes del ICE.

A mediodía, todas las agencias colombianas estaban coordinadas, entregando al militar.
EL TIEMPO estableció que el conductor que movilizaba el arsenal dijo que iba rumbo a La Guajira y que allí debía contactar a un hombre conocido con el alias de Pantera.
Si bien el sujeto no dio nombres, fuentes de inteligencia les dijeron a reporteros de este diario que se trata del venezolano Robert Levid Colina Ibarra.

Colina Ibarra es un oficial que desertó de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), tiene 36 años y ofició como jefe de seguridad del exministro chavista de Comunicaciones Andrés Izarra. En Colombia se verifica si está en territorio nacional y qué tipo de actividades ejecuta.
La incautación del arsenal es la mejor evidencia de que nadie en Colombia está detrás de estos intentos por desestabilizar a Maduro por la vía militar.
De hecho, oficiales de Venezuela han intentado contactar a pares colombianos para intercambiar información sobre el grupo de Alcalá, cuyos tentáculos se extienden hasta Brasil.

Pero Colombia trabaja el tema de manera independiente y, por el contrario, concentra esfuerzos en redes de espionaje venezolano que funcionan a este lado de la frontera. Ahora se espera que Alcalá prenda el ventilador.

#DIARIOLALIBERTAD

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