a) El ser del hombre está en adquirir económicamente y consumir.
b) Un virus ha hecho tambalear al capitalismo neoliberal.
c) Es falso que el ser del hombre esté en adquirir económicamente y consumir.
En tiempos de cuarentena y crisis donde más convencido estamos de que somos ciudadanos de la virtualidad, me parece que el anterior silogismo es la conclusión de la fusión de aquellos fortificantes y hermosos mensajes que ahora circulan en las redes sociales y grupos de WhatsApp. Ha sido pertinente la vehemencia de la ola de mensajes que saben a unidad, que saben a caridad, a equidad, a forjar dignidad y, en fin, a valorar la existencia humana, porque nos llenan de esperanza y nos motivan a acrecentar nuestra fe hacia la anhelada escena del fin del coronavirus. Pero mientras que no aparece un elemento que evidentemente amenace con causar caos y exterminar a prisa al hombre, la vehemencia con que trasmitimos dichos mensajes poco se da con frecuencia y así también su práctica. Claro, el sistema económico imperante en el mundo entero tiene la intención de inducirnos a vivir distraídos frente al valor y consideración hacia el otro, porque su derrotero está abastecido de las premisas: tienes que competir con los demás por adquirir y conservar un trabajo para así ganar plenitud de vida; tienes que consumir mucho con el dinero que adquieras mediante tu trabajo para así ganar plenitud de vida. Y ahora con toda esta situación adversa que ha traído el coronavirus y los miedos que comúnmente hemos sentido ¿Qué dice usted, señor don ricachón opresor de hombres? ¿Qué dice usted, ahora, señor opulento? ¿Son la esencia del ser humano las ideas de: trabajar con asfixiante competencia para ganar dinero, consumir lo que atesoremos y tener en la mente sólo estos hábitos?.

Si verificamos bien las cosas, realidades que fueron dilucidadas por el célebre filósofo Karl Marx, todavía se dan, lo cual describo a continuación:
El ser humano se enajena: es decir, se siente extraño, llega a no percibirse como persona; esto a causa del modo de vida impuesto por otros. Sobre todo si somos de clase baja, nos golpea la extrañeza al presentir que, por efectos del sistema económico gobernante, existamos sólo para subsistir mediante arduas labores mal pagas y que además seamos un elemento más de la cadena de producción económica de este señor capitalista, económico-mezquino.
El ser humano es alienado: somos oprimidos por otros. En nuestro caso, dentro de las políticas del capitalismo neoliberal está el que un pequeño sector burgués de la sociedad mundial tenga el poder económico, pero dichas políticas no permiten a las otras clases liberarse del dominio de esta cornisa adinerada. Nuevamente los de clase baja son los más perjudicados, pues al ser los peores asalariados menos posibilidad hay de salir de la esclavitud; desde la política pura y malvada neoliberal están destinados a ser pobres, vivir indignamente y engañados porque la estratagema del capitalismo neoliberal consiste en prometer mejoría económica para todos, cuando en realidad lo que hace es perjudicar a muchos para engordar de dinero a los burgueses que lo imponen.
Si la crisis mundial del coronavirus ha tambaleado al capitalismo neoliberal porque sus políticas injustas no permiten desarrollar a los gobiernos estrategias equitativas para contrarrestarla, y porque verificamos que nuestra esencia y valía no están en sus falsa premisas, es momento de aclamar un nuevo orden mundial que logre la emancipación del ser humano, donde el fin sea el hombre y no el poder económico en detrimento de nuestra dignidad.
*Licenciado en Filosofía y Educación Religiosa
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