Creo en Dios Todo poderoso, de cuyas manos salieron el sol, la luna y las estrellas. Creo que este maravilloso universo que evoluciona sin parar y se dirige a buen ritmo hacia la eternidad es obra de Aquél en quien vivimos, nos movemos y existimos.
Creo que todo lo que existe tiene valor, tiene sentido y tiene además, aunque no siempre la sepamos, alguna explicación. Nada nunca apareció por azar; no hay corazón que no palpite, que no se agite, que no se enamore. Las cosas forman parte de un todo mayor que recoge en una especie de síntesis cósmica el amor, el deseo, la fuerza y la esperanza. En ninguna mente caben todos los secretos, nadie conoce la totalidad del misterio, ninguno tiene la capacidad de responder con verdad a todas las preguntas.
Creo que el ser humano es especial, no porque sea más que las otras realidades existentes; es especial porque es inteligente y libre. Sin pedirlo recibió en sus manos la gigante responsabilidad de conducir al mundo al abismo o a la cima; aunque no tiene alas gran parte del futuro de todo está en sus manos y aceptémoslo o no lo que está ahora, como está ahora, es también fruto de su trabajo.
Creo que la vida es como las olas del mar; las cosas vienen y van. Todo fluye, nada es para siempre. Somos un punto móvil en una realidad compleja que está en continuo movimiento. La seguridad no es algo que dure mucho. El tiempo malo tarde o temprano se va y en cada amanecer empieza un día nuevo lleno de incertidumbres, de promesas y esperanzas.
Creo En el valor de las cosas simples, creo en la compasión y la esperanza. Nadie es más grande en esta tierra para mí que aquellos que trabajan, luchan y se comprometen para hacer de este mundo un mejor lugar para vivir. Admiro aquellos que dejan huellas por los caminos que transitan, a aquellos que arriesgan el pellejo por lo que creen, a aquellos que siembran rosas, trigo y robles en los campos del mundo, a quienes no se resignan a sentarse enfrente de su casa a esperar a ver a qué horas pasa el enigmático y traicionero tren que se lleva lejos su destino.
Creo en el trabajo, en el esfuerzo, en el sacrificio. Conocí muchos santos y héroes en mi vida. Agradecí a Dios haberlos puesto en mi camino. Cada vez que pude me inspiré en ellos y con humildad intenté seguir sus pasos. Creo en la lucha, no en la armada, y sé que lo lo bueno, lo bello y verdadero se encuentran siempre mar adentro; aprendí con los mineros de África que en el centro de la roca es donde habitan los diamantes y comprobé con los campesinos de mi tierra que es sudando la gota amarga como se consigue el pan.
Creo en la familia, en la patria, en las leyes. Creo en el respeto a las autoridades. Creo que, aunque distintos, todos somos iguales y tenemos, como decía Víctor Jara, derecho en esta tierra a vivir en paz y a ser felices.
Creo en el final de la tormenta, en la cicatrización de las heridas, en la reconciliación de la gente. Tengo certeza que desde más allá de las fronteras humanas ya salió la ayuda que nos va a levantar. Quiero seguir creyendo que habrá un futuro y que estaremos en él con los seres que amamos. Aspiro a que después de estos días de angustias y desesperos, nuevamente con abrazos y con besos, un arcoíris de flores sea la puerta de un tiempo nuevo. Puede ser que cuando ya no llueva, incluso siendo pecadores, finalmente sean perdonados Adán y Eva.

#DIARIOLALIBERTAD

Comentarios