Señor Alcalde, hágale caso al Presidente

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Como ya lo habíamos expresado en este mismo espacio editorial, era muy necesario que el presidente Duque tomara al ‘toro por los cuernos’ y emprendiera una verdadera lucha titánica en el manejo de la crisis ocasionada por el coronavirus y adoptara las pertinentes  medidas que se están tomando con el propósito de contener la arremetida del peligroso virus.

Esas medidas cuyo espíritu es la convocatoria de la solidaridad nacional,  que también conlleva la necesidad del apoyo general de los colombianos, ya que es la única manera de salir airosos en este impase ocasionado por el ya bastante conocido virus, para que entre todos podamos encontrar las soluciones.

Para esto se hacía  indispensable que se dictaran las medidas que se han tomado hasta ahora: pero  igualmente no olvidarse de los empresarios por pequeños que estos sean. Para eso los alcaldes de otras regiones de Colombia, están poniendo en práctica las decisiones presidenciales por lo que esperamos  que en el caso de Barranquilla nuestro alcalde Jaime Pumarejo y su equipo económico deben asumir el liderazgo para que en nuestra ciudad se garanticen algunos alivios, como por ejemplo, periodos de gracia para el pago de los impuestos, ampliación de plazos, suspensión de cuotas cuando hayan existido acuerdos de pago y prórrogas que deben provenir de empresas de servicios públicos, al igual del sistema financiero y de la administracion de impuestos distritales. Muchos bancos han anunciado planes de alivio, bienvenidos sean. Aún se puede hacer mucho más, en materia de los caros servicios públicos deberían existir desde ya otros procedimientos de cobro, para los empresarios de Barranquilla, las medidas son urgentes, se requiere abundante y precisa información orientada a los ciudadanos.

El equipo económico de la Alcaldía de Barranquilla debe acelerar la adopción de medidas que hagan fluir recursos a hogares que no reciben subsidios de Familias en Acción y no tienen ingreso disponible ni ahorros para enfrentar la crisis.

Son millones de colombianos que dependen de trabajos independientes, de pequeñas empresas.

Los espacios de concertación y coordinación entre el Gobierno Nacional, los gobernadores  y los alcaldes deben ser más fluidos, serenos, dialogantes, con el liderazgo firme del Presidente y el concurso constructivo de los mandatarios locales.

La mayoría de los empresarios dedicados a las más diversas actividades están preocupados, ante todo, por el pago de las nóminas, en estos días con la cancelación de los impuestos y las obligaciones bancarias, son aspectos que se constituyen en el desvelo de todo empresario por muy pequeño que este sea.

Por eso, ante la calamitosa caída de ingresos que sufrirán muchos sectores de la economía, el empresariado se encuentra acorralado, por ahora no se habla de utilidades o dividendos; algunos dicen que eso pasó al plano de lo irreal.

Mientras tanto, el Gobierno nacional anunció un paquete económico que posiblemente se dirige  en la dirección correcta, tales como subsidios adicionales para la población vulnerable, facilidades para la compra de equipos médicos y alivio financiero para las personas y empresas con obligaciones crediticias. Sin lo último, en cuestión de semanas, muchas compañías entrarán en pánico y la liquidez que las puede llevar a la quiebra.

Sin embargo, dada la magnitud de lo que viene, esas disposiciones pueden ser insuficientes. Urgen otras medidas, como evitar la desconexión de servicios públicos a empresas que se atrasen en el pago; garantizar que industrias críticas, como la alimentaria y la farmacéutica, puedan seguir funcionando y abasteciéndose; suspender el cobro de arriendo a comercios cerrados por la emergencia; postergar el pago de los impuestos IVA, ICA y predial hasta el año entrante, y adaptar la normativa laboral al aislamiento, eliminando por un tiempo ciertos costos, como los recargos nocturnos, para que las empresas puedan distribuir los turnos de trabajo y reducir la aglomeración entre personas.

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