Pandemia pedagógica

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Foto: referencia.

Por. Humberto Jiménez Galindo

El Covid-19 trajo a nuestras vidas por estos días, toda una inmensa experiencia de nuevas situaciones, angustias, miedos, incertidumbres, quedaron expuestos nuestro sistema de salud, capacidad crítica, manejo adecuado de redes y disciplina social.
Estas situaciones de la cotidianidad ciudadana, no han excluido en absoluto a la escuela, que también se ha visto sujeta de la contingencia generada por este problema de salud pública. Desde esta arista particular, deseamos presentar nuestra perspectiva, como una de otras posibles, respecto de la certidumbre en respuestas a la situación, por parte de este estamento social.
La drástica decisión de interrumpir abruptamente el calendario escolar, por parte del Estado, decisión que compartimos, dejó en jaque el proceso escolar y el sistema educativo colombiano, postura que fundamentalmente soportamos en la generación de respuestas y directrices por parte del Ministerio y las secretarías, a modo de un rompecabezas en el que se van construyendo las piezas, hecho que se replica, sin duda, en las escuelas, mostrando el verdadero nivel de organización de cada una.
Paulatinamente, estos estamentos y la escuela, han venido graneando propuestas que garanticen la continuidad escolar, en medio de la crisis, respaldadas en la virtualidad, no obstante, sin que el país posea una plataforma de Internet que pueda soportar tal carga, además, del gran número maestros que aún revisten dificultades con el manejo de las tecnologías actuales, en las que se soportaría el sistema educativo en los días venideros.
Sumado a esto, vemos con preocupación que los diseños curriculares, construidos para la presencialidad de los estudiantes y maestros, no han tenido en cuenta en la profundidad que corresponde, a las tecnología y las redes sociales, por lo que hoy se generan confusiones para iniciar una enseñanza a distancia en nuestras escuelas, aunado esto, a la disciplina de trabajo necesaria en la educación a distancia, para que pueda alcanzar resultados exitosos, por parte de los actores del proceso.
Es un gran reto para la escuela y los maestros, superar esta crisis de salud, atendiendo correspondientemente al proceso educativo y formativo vía web, el país necesita de la escuela en estos momentos, para continuar su funcionamiento “normal” ante esta situación que no habíamos experimentado, por lo menos las dos últimas generaciones. Debe convertirse la escuela en un regulador del conocimiento y la información que hoy se desvirtúan en las redes sociales, causando pánico y desinformación a la ciudadanía.
A nivel de educación superior, se ha avanzado mucho en educación a distancia, se cuenta con plataformas que la facilitan, pero en nuestras escuelas, por lo menos en muchas, tendremos que utilizar las redes sociales como alternativa por carecer de plataformas adecuadas para este tipo de estrategias. Sin duda, esta experiencia, afrontada hoy, debe dejar a los administradores del gobierno local y nacional, reflexiones frente a la inversión de recursos en una estructura educativa para la educación básica y secundaria, soportada en una combinación de estrategias presenciales y no presenciales, como se da en algunas escuelas privadas del país, apostar a la dotación con equipos de última generación, manejo de plataformas educativas, verdaderas redes de fibra óptica y cualificación permanente a los maestros.
Confiamos en la calidad de nuestros maestros, la sensatez de nuestro ministerio, secretarías y sindicatos, para sumar en este momento de crisis, salvaguardando la integridad de todos, pero aportando también los recursos adecuados para garantizar el éxito de nuestro sistema educativo en momento de crisis como el que estamos viviendo.
En consecuencia, es el momento en el que los maestros y las escuelas del país debemos mostrar el talante y sobreponernos a las mil y una dificultades que se generarán, no podemos dejar que nos “devore la selva”, si bien nuestro sistema educativo no está preparado, hoy podemos con el arte de la pedagogía, echar mano de la experticia teórica, la malicia indígena y el saber pedagógico para afrontar un reto por demás exigente, debemos recrear un currículo pertinente, entretenido y que permita desarrollar valores como la responsabilidad, que sin duda se amerita para tener éxito en la necesidad de enseñar y aprender en condiciones jamás vividas, como esta. Esto, muy a pesar que el mayor porcentaje de nuestros maestros adolece del conocimiento tecnológico suficiente para garantizar un proceso de carácter virtual, confiamos en que la disciplina de aprendizaje, la capacidad de análisis y la convicción del deber ser, serán suficiente para que el gremio pueda responder como se espera a este gran reto pedagógico.
Como reza el vallenato, hoy debemos entonar al unísono, “maestros de Colombia uníos por nuestra reivindicación” y mostrémosle al país nuestra valía como constructores sociales.

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