Coronavirus con especulación y delincuencia

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Orlando Villarreal G.

*A esta pandemia, extensión de una enfermedad contagiosa, hay que sumarle lo que se vive actualmente en nuestro medio: padecimientos por dos operaciones antisociales.

Al coronavirus, ‘plaga’ infecciosa que afecta y reina en la mayoría de los países del mundo, sus autoridades lo vienen combatiendo con protocolos médicos y hospitalarios, para evitar su propagación tal como acontece aquí, en la República de Colombia, en la que la primera autoridad nacional con su equipo conocedor y asesor, se ha dado a la tarea de orientar a toda la población sobre la epidemia, instituyendo la llamada ‘Cuarentena’, no por los cuarenta días, sino por un período en el que se busca erradicar esta pandemia.
Recordemos algunos datos en resumen del Covid 19, afección que se presenta con diferentes síntomas y dolencias en el cuerpo humano, la que empezó haciendo estragos, específicamente en una región de la República Popular China, continente de Asia. Ese país, según las estadísticas, posee algo más de la quinta parte de la población mundial; sus médicos especialistas y centros hospitalarios están preocupados y casi vencidos por la intención que conlleva este virus como es la de aparecer en alguna otra de las dieciséis provincias con sus dinastías. China construyó un amplio y dotado hospital, en diez días, y según informaciones de ‘alta fidelidad’, esta acción la realizan en otras regiones.
Esta pandemia alocada y contundente, continúo con su perversidad en ese continente asiático y tocó a Corea del Sur, y demás países circunvecinos, los que muestran también muchos afectados. Se estimó que el coronavirus se plantaría en dicho continente, pero no fue así, voló estrepitosamente al continente de Europa y a manera de una mala noticia o ‘bochinche’ de última hora, difundidos por los medios de comunicación, con redes sociales y ‘radio bemba’, esta epidemia se ha irrigado y quedado con solicitud de ‘ciudadanía’ en algunos países, entre ellos Italia y España, en este último, las cifras de víctimas han superado a las de República Popular China, ¡sálvese quien pueda!.
El continente de América, con algunas de sus naciones, entró a formar parte en salubridad, sin mucho ruido ni comentarios oficiales y populares. Ya se están atendiendo a las personas que después de una serie de exámenes que les han aplicado, resultaron positivos, las que de inmediato han sido sometidas a los chequeos con los protocolos médicos respectivos. Algunas fueron dadas de alta por su pronta recuperación, otras siguen en chequeos médicos y muy pocas convertidas en víctimas del coronavirus.
Mientras se publican informaciones que estimo son de actualidad, por el cambio que es inminente en otros sectores del mundo, dichas noticias ya pertenecen al ‘Periódico de Ayer’; me refiero a dos padecimientos independientes que están haciendo daño social; la primera: Especulación y acaparamiento en los productos de la canasta familiar, sea en los supermercados, graneros y tiendas grandes y pequeñas de barrios, estas con gente del interior, las que se identifican como la del ‘cachaco’. Los precios están exorbitantes y sin pudor alguno aplican eso de ‘lo llevas o lo llevas’ y nadie dice nada.
La segunda, integrada por una población especializada que incrementa su accionar en la delincuencia, los miembros están aptos para ‘trabajar’ solos y acompañados, sea en el atraco a mano armada, casos en la carrera 43, ‘Veinte de Julio’, calles 28 a la 32, puro sector anexo al Mercado Público, estaciones de hidrocarburos y pare de contar.
Este virus es solución para los antisociales, especuladores y atracadores, un denominador que se une a la ‘coronavirus manía’; en estos padecimientos sociales no hubo ni habrá ‘cuarentena’, pero sí la hay para todas las acciones que ordinariamente llevamos a cabo: ama de casa, empleados y trabajadores de las economía formal e informal, contratistas, vendedores – pregoneros ambulantes y estacionarios, funcionarios oficiales, financieros y bancarios y demás que han inventado fórmulas de juicio, para defender su sustento diario y el de su familia. Los servicios y productos que ofrece esta sociedad de consumo también debieron ser protegidos con seguridad y ‘san se acabó’. OVIGRA, Cel. 312 685 2072

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