Semblanza: Una singular Mujer del Movimiento social

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Por: Zoraya Varela Ortega*
Colaboradora

Antes de conocerla ya había escuchado hablar de ella, muchas mujeres la admiraban por su inmensa capacidad y voluntariado a favor de los derechos de las mujeres, pero por cosas de la vida, no había tenido la oportunidad de conocerla. Debo admitir que me picaba la curiosidad de saber quién era, hasta que un día la encontré en un evento de mujeres en barranquilla. Ese día, justo se sentó a mi lado, escuche las conclusiones que venía haciendo sobre el conversatorio. No puedo negar que me impresionó su sencillez, amabilidad y el dominio que tiene sobre los temas que afectan a las mujeres, no solo de Barranquilla, sino de Colombia y de la necesidad de seguir insistiendo en exigir que se garanticen sus derechos. Aquel día tuve la oportunidad de conversar con ella, empatizamos en nuestros puntos de vistas y sentires y fue entonces, cuando me invitó a vincularme a la Confluencia de mujeres para la acción pública.
Ella, es una mujer de baja estatura, piel trigueña, cabello liso y corto, ojos expresivos y una particular manera de hablar, que deja ver una convicción profunda de sus pensamientos y me mostró un camino a seguir. Yuly Victoria Otero Vergara es su nombre, nacida en Buenavista, Córdoba, estudió Ciencias de la educación en la Universidad de Córdoba, y es especialista en Educación de Derechos Humanos de la Universidad de Santo Tomás.
Cuando era estudiante de secundaria en Montería realizó junto con otras compañeras acciones sociales, tales como charlas, reuniones, conferencias en municipios del departamento de Córdoba, sobre temas relacionados con los derechos de las mujeres, cuestión que le apasionó desde entonces y donde posteriormente fundó junto con otras compañeras y amigas La Corporación María Cano. Allí se dedicó al trabajo con mujeres populares, en especial las afectadas por el desplazamiento forzado con las que contribuyó al surgimiento de La Asociación de Mujeres Olla Comunitaria, cuyas protagonistas fueron dichas mujeres, entre ellas, viudas de la violencia socio-política de este país del sangrado corazón, quienes fueron pilar de sus familias y activaron las comunidades de los barrios La Candelaria, Robinson Pitalúa y Mogambito. Ellas consagraron con mucho amor un trabajo popular que les devolvió la dignidad, pero también la esperanza que resignificó sus vidas. “Fue una experiencia maravillosa porque me permitió crecer, hacer parte de sus dinámicas y compartir sus historias, aún recuerdo sus palabras, anécdotas y alegrías. Todo lo compartido en esas comunidades fue importante y significativo para mi vida personal, mi vida de mujer, mi vida como ciudadana y como educadora en el ámbito popular, porque lo asumí como un compromiso desde la educación popular” estas fueron algunas de las palabras que me expresó Yuli. Durante las conversaciones que he tenido con esta singular mujer, cuenta que vivió situaciones de amenazas que afectó su ser, hacer y estar. Indudablemente su vida cambió y tales situaciones la llevaron a buscar un nuevo lugar como mecanismo de protección. Para ella, fue un empezar de nuevo; sintió en su piel el desarraigo y el miedo, pero, mantuvo siempre la llama viva de que un nuevo mundo es posible.
En su nuevo lugar trajo consigo la esperanza y el deseo de vivir; Barranquilla, ciudad pujante, generosa y de brazos tendidos, la acogió y poco a poco, se vinculó a la dinámica social y política de la arenosa desde una apuesta alternativa. Es así, como promueve el proceso de articulación de La Confluencia de mujeres para la acción pública; en ese entonces, participaron una diversidad de mujeres de la ciudad y una de las acciones que impactó de esa organización fue, LA VIGILIA, Mil mujeres unidas en una sola voz contra las violencias en la ciudad, ella dice: “La hicimos con alegría y mucha sonoridad en la plaza de la paz y una de las consignas que resonó fue: Vivir sin violencias es nuestro derecho”.
Finalmente, se puede decir que Yuly Otero Vergara contribuyó desde su sensibilidad humana y activismo social a los procesos de exigibilidad de los derechos de las mujeres barranquilleras con el ánimo de eliminar todo tipo de violencia contra las féminas, pensando, que es posible en la arenosa. Por su voluntariado y por sus aportes significativos en pro de las mujeres le rindo un merecido reconocimiento y afirmo que en nuestra Región Caribe hay diversas mujeres que también merecen ser dignas de este reconocimiento por su activismo y gran servicio a la sociedad. Sin duda, Yuly es una de ellas; mujer luchadora y libertaria, a ti este ¡homenaje!
*Especialista en Cultura de Paz; Cohesión social y dialogo intercultural

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