Como nunca antes…

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Por Carlos Peláez Pérez

Me asomo al balcón y siento como los pájaros vuelan como dueños absolutos del paisaje. Cantan con más fuerza. Miro a la calle y nadie asoma narices. De repente en medio de la paz que se respira observo una señora que pasea a su perro. Esta vez viene sin maquillaje, sin moños, sin perendengues. Natural.
Esta cuarentena nos marcó la vida de por vida. El 13 de abril todo será diferente en Colombia. Estos largos días los he bautizado una “casa por cárcel”, donde en medio del silencio tendrás tiempo para meditar y entender que la vida es bonita y que le prestamos atención a cosas sin importancia.
Seremos menos egoístas, envidiosos, mentirosos. El mundo va a cambiar. Quienes hoy estamos pasando por el maravilloso quinto piso, nos creemos más seguros y disfrutamos el día a día. Hoy nos sentimos amarrados, aprisionados en una celda que hemos edificado con sacrificio. 50 metros cuadrados, 70, 100, 200 metros de sudor.
Los milleniuns ni bolas le prestaron a los días previos al llamado de cuarentena. Ellos, metidos en su mundo –chats, I Phone, instagram o Facebook Live, les interesa el ultimo celular que lanzan y la fiesta o reunión donde solo pueden asistir los pelaos entre 18 y 22. Para ellos, alguien de 28 es viejo, de 35 vicario y de 40 anciano. Ojo, para ellos.
Mientras unos hablan de castigo divino, yo más que nadie, hiperactivo, super inquieto, reconozco que jamás en mis últimos veinte años he tenido tiempo para hacer una siesta, lo manejo como un “pare” en la vida para meditar, comprender, interpretar los minutos y las horas. Saber que las olas de mar relajan y a las plantas del jardín se les habla para que se pongan mas bellas.
Hoy, en pleno encierro, el botox no sirve para nada; los zapatos Louis Vuitton o Chanel, las prendas de Dolce Gabanna, no te las puedes poner porque donde las vas a lucir…acaso viendo instagram donde por obra y gracia quien sabe de quien se juntaron Ana Del Castillo y Aida Victoria Merlano a hablar temas de “interés” para algunos que las ven como “diosas”. Pero otros se persignan. Sufren escuchando sus temas.
Traslado mi mente a un “encierro” que me tocó soportar cuando apenas tenía 25 años y era un periodista con trabajo de 12 horas diarias en la redacción de LA LIBERTAD, la casa que me acogió 18 años. En esta época me dio varicela y me tocó quedarme en mi casa de El Silencio, hasta que al cuarto día me llamaron a contarme que había sucedido algo grave en el barrio Chiquinquirá, esa noche se me olvidó la varicela y terminé tomando fotos y cubriendo el asesinato de cinco mujeres y un joven, acribillados inmisericordemente en el interior de un viejo auto rojo.
Esto me lleva a pensar, como se sentirán hoy los que no son capaces de quedarse en casa. El pelao que se va a jugar fútbol, entrenar en el gym, la jovencita que sale disparada para el Centro Comercial o para la casa del novio porque le aterra hacer oficio. La señora chismosa q es feliz comprando en la tienda los 500 de revuelto con tal de enterarse de lo mínimo que pasó en la noche.
Y no quiero estar en el pellejo del que está aguantando cantaleta, peleando por el control remoto, mientras mami quiere ver la Rosa de Guadalupe; el señor de casa quiere un partido de fútbol europeo. Y la niña tutoriales para maquillarse al “natural”. Y si tienen abuelitos callejeros, imagínate esa pelea para que se queden quieto. Locura extrema.
Estos días el insomnio hace de las suyas, no encuentras temas para dialogar. Enciendes la TV y los temas son los mismos…Coronavirus. Pones la radio y te encuentras con los muertos que deja el coronavirus. Y te vas al cuarto y no encuentra un acomodo. La almohada fastidia y hasta sueñas con el crédito de Brilla, el Icetex y la llamada de Jamar. Oh suplicio.
Toca respirar profundo y pedirle a Dios que ilumine al vendedor de tinto, al joven obrero que se rebuscaba diario, a la señora que plancha y lava y recibe su sueldo diario y con ello paga al tendero. Al venezolano que se rebusca en los semáforos. Cipote drama.
Me imagino como estarán los cobra-diarios. Ellos reciben un sueldo por su cobro y si nadie paga de que viven? Las azafatas, el piloto, el asesor de la tienda, el mensajero, el albañil, el dueño del restaurante, el propietario del hotel, el mesero…etc etc.
Todos en casa de manos cruzadas, esperando que esta pesadilla pase rápido. Y que de esto nos queden enseñanzas. Todos somos iguales. Menos soberbia en un mundo lleno de cizañas, de envidia y de peleas, pero un mundo que ahora intentaremos valorar mas y mas.
Igual que tú dedico minutos pidiéndole a Dios que Donald Trump, Balsonaro y el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, den orden de aislamiento rápido para que no tengan que recoger catapilas de cadáveres. Esto no es un juego. Esto no es soberbia. Esta es la gran realidad.
Pese a que estamos en aislamiento general, hoy en Barranquilla un conductor se llevó un grupo de personas que estaban en la vía Circunvalar provocando la muerte de dos personas e hiriendo a siete. Las imágenes eran elocuentes: mucha gente en la calle viendo el accidente. Y eso es el primer dia de aislamiento general?
Ojala lo cumplamos con seriedad para más adelante no estar lamentándonos.

No veo la hora de salir del encierro y volver a la empresa a dar la cara y seguir adelante. No veo la hora de sentarme en Los Trigales y disfrutar un Bife Chorizo, No veo la hora de ir a Playa Mendoza o Pradomar. No veo la hora de caminar por las calles de mi barrio o de tomarme un tinto en la esquina.
Por ahora me quedaré en casa. Espero salir del encierro siendo mejor persona. Y tú?

#DIARIOLALIBERTAD

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