Ilena Quaglini, fue conocida en su momento como la viuda negra italiana por haber tomado venganza por mano propia contra tres hombres que le arruinaron la vida.
Milena nació en 1957 en la localidad italiana de Mezzanino, en la provincia de Pavía, Italia, bajo la crianza de un padre que la maltrababa y una infancia marcada por la violencia que llevó a Milena a irse de su hogar en cuanto pudo.
Luego de recibir su título como contadores, conoció a Enrico, un hombre 10 años mayor que ella, con quien tuvo su primer hijo, Darío.
Años más tarde conoció a Mario, también 10 años mayor que ella, con quien no mantuvo una buena relación, pues comenzó a gritarla, maltratarla y hasta golpearla.
Por querer abandonar a Mario, la mujer decidió buscar un mejor empleo y fue entonces cuando lo encontró como una cuidadora de un señor de 80 años, Giusto Dalla Pozza.
De esta persona recibió también malos tratos y un día, enfadado con ella porque no le devolvía el dinero, por lo que la agarró del brazo, la empujó sobre la cama e intentó violarla.

Giusto Dalla Pozza, el primero al que asesinó cuando intentó violarla.

En el intento de querer sacarse al anciano de encima, Milena lo golpeó y éste cayó muerto al suelo. Ella huyó despavorida.
Habiendo cometido un crimen que hasta el momento jamás había confesado y cansada ya de tantos maltratos constantes, el 1 de agosto de 1999 asesinó a Mario. Esperó que se durmiera y lo ató con una soga en la cama amarrándole los pies, las manos y el cuello.
Fue condenada a 14 años de prisión, pero salió en libertad a los seis años bajo la condición de arresto domiciliario.
Luego, cayó en el alcohol y a modo de solución aceptó compartir vivienda con un hombre que había publicado en el periódico local que estaba en busca de pareja, convivencia.
Se trataba de Angelo Porello, de 53 años con quien tuvo una relación pero con el tiempo descubrió que era pederasta acusado por abusos sexuales. Esta persona también abusó de ella.
Una vez que su abusador quedó inconsciente, Milena lo trasladó hasta el baño, lo metió en la bañadera y lo ahogó. Luego, tomó el cadáver, lo escondió sobre una montaña de estiércol que había en el jardín y huyó.
Luego de una ardua investigación, la Policía logró dar con Milena, quien terminó confesando el asesinato con todos los detalles.
Cuatro meses más tarde, el juzgado de Padua la sentenció a un año y ocho meses por el asesinato del anciano.
Sin embargo, el 16 de octubre de 2001, días antes de conocer el veredicto, decidió quitarse la vida ahorcándose con una especie de soga que hizo con sábanas cortadas.
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