Las fiestas más tradicionales del país se inician en firme el próximo sábado con la monumental Batalla de Flores que por su majestuosidad y colorido representa el orgullo de los barranquilleros. Hablar de carnaval es hacer referencia a fiestas, alegría, folclor y todo aquello que despierte el desorden organizado y el entusiasmo tanto en los nativos como los visitantes. El barranquillero que por cualquier razón viajó y se radicó en el exterior prefiere visitar a sus familiares y la ciudad en época de carnaval que el fin de año o cualquier otra fecha, lo que demuestra el amor por las fiestas del rey Momo.
La dinámica social es un hecho irreversible que se presenta en todas las actividades del ser humano y el carnaval como fenómeno cultural no es la excepción, aunque muchas cosas han cambiado desde sus inicios. Lo importante que su esencia aun se conserva en el espíritu alegre, el disfrute y la entrega de quienes lo viven y lo gozan. Transformar costumbres arraigadas en la conciencia social no es tarea fácil, sin embargo existen personajes ociosos que pretenden modificar hábitos maravillosos que adornan las festividades y crean descontento y desorden. Es posible que se ejerza control sin prohibición como consumo de licores en exceso, no permitir consumo de drogas de cualquier tipo, manejar la irreverencia con respeto, conducir en estado de embriaguez, entre otros comportamientos. Los carnavales son eventos masivos donde se rompen las diferencias sociales y económicas, en las concentraciones callejeras como la Guacherna se confunden el empresario con el obrero, el profesional con el iletrado, el profesor con el estudiante. El disfraz que representa cualquier cosa, desde un animal hasta un personaje famoso es válido. El principal complemento del carnaval es el disfraz que puede ser de perro, torito o mofándose de las burradas del presidente Maduro al expresarse, o como habla el expresidente Gaviria, todo encaja en las fiestas. El carnaval es Guacherna, Batalla de Flores, Gran Parada, Festival de Orquesta, letanías, bailes de barrios, cumbiambas y lo recreativo durante los cuatro días. El carnaval es trabajo, cientos de familias barranquilleras esperan las fiestas no solo para divertirse sino para vender sus productos como máscaras, disfraces y los accesorios que se requieren. Los centros comerciales, restaurantes, hoteles y el comercio en general se favorecen durante la temporada por el consumo y demanda de sus productos, el carnaval no solo es fiesta, sino un gran generador de empleo. Vigilar que las fiestas del dios Momo funcionen bien debe ser el propósito de todos, cero violencia, cero criminalidad y nada de abusos.
El canal Telecaribe se lució con la transmisión del desfile de faroles y luces de la Guacherna el sábado pasado. El señor alcalde con su noble gesto de humildad al desfilar en compañía de los exhabitantes de calle vestido con atuendos del carnaval es señal que podemos superar las diferencias sociales. Para algunos políticos criticones y resentidos lo tildaron de populismo, pero doctor Pumarejo no deje mancillarse y continúe abrazando al pueblo marginado y sumergidos que viven en la pobreza. Este fue un gesto bondadoso y ejemplo de inclusión social, especialmente en las fiestas más populares y representativas del folclor costeño y del país. Todos los eventos del carnaval deben tener la misma impronta; desde siempre se ha considerado que estas fiestas son para el pueblo, ellos son quienes la organizan. En los barrios populares durante todo el año observamos que en las viviendas las familias dedican gran parte del tiempo a confeccionar los vestidos y disfraces de las comparsas, en los talleres los artesanos a elaborar las máscaras y carrozas, los artistas callejeros a dibujar afiches alegóricos al carnaval, los grupos de danzas ensayan nuevas coreografías. En fin, todas estas manifestaciones que se realizan durante meses es para cumplirle al carnaval y el pueblo.
La Guacherna de este año en memoria de la novia de Barranquilla Esthercita Forero su creadora por los años 70 fue sencillamente majestuosa, bien organizada y merecida, el fondo musical de sus canciones entusiasmó aun más al público que la gozó. La semblanza de este icono barranquillero nacida en el legendario Barrio Abajo debe ser orgullo no solo de sus paisanos sino de toda Colombia. Esthercita merece un reconocimiento póstumo del Congreso de la República. Melodías como La Guacherna, Luna de Barranquilla y Volvó Juanita, son los himnos de la música criolla interpretadas por famosos cantantes internacionales y orquestas como Los Vecinos, Nelson Henríquez, Los Melódicos, entre otros. Para los barranquilleros las fiestas del dios Momo son lo máximo, y por ello quien lo vive es quien lo goza.

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